El árbol de las astillas

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El árbol de las astillas

Todos los debates los ganan en twitter los Podemitas. Sus tropas trolls y sus robots votando a cuatro manos son capaces de dar vencedor a Iglesias entre los lectores de ABC y los espectadores de 13TV. Es la reencarnación en tiempos digitales de la vieja técnica de Queipo haciendo dar vueltas a los moros, pero luego en las urnas reales lo que les puede dar es un “Maduro”. Vamos que de esa tramoya me creo más bien nada. Por ello para una aproximación a los beneficios o perdidas electorales, que es de lo que se trata, prefiero guiarme por otros parámetros que los de su AGITPROp
La pregunta a responder es ¿quien ha perdido votos?. Porque alguien ha de perderlos para que otro los gane. Y alguna respuesta, a este respecto, si me atrevo a dar. Impresión personal, por supuesto: Pedro Sánchez. De eso pocas dudas tengo y creo que es sentir generalizado.

Los beneficiados de ello son dos. Pablo Iglesias, que en modo mosca cojonera fue muy eficaz-y yo soy poco sospechoso en este caso de complacencia- aunque cuando se pone en delirio, por ejemplo catalán, patina y en terrorismo, bordea la sumisión y produce, fuera de parroquia, repulsión y Albert Rivera, que en modo nación, constitución, oratoria y propuesta le tiene comida la moral y la merienda, ahí se le pone por delante en peso político, claridad y aire de Estado. En el pacto antyihadista lo tiró a la lona.

Pero había una cuarta concursante, la única dama, entre los supuestos tres tenores. Y estoy convencido que en las casas y en las gentes menos adolescentes le fue bastante bien y diría que mejor que a nadie. Porque les ganó en economía, en condición y gobierno, o sea en trigo, y les resistió en el territorio donde, aunque no fuera con ella, peor lo tiene su partido, el flanco por donde la herida de la corrupción supura y sangra.

Pero ¿perdió por ello un voto ante Sánchez o ante Iglesias?. Pues por ese flanco ya creo que ninguno. ¿Y ante Rivera?. Pues anoche creo que ya tampoco de los que ya no tuviera de antemano perdidos y hasta me atrevo a decir que Soraya hasta pudo recuperar algunos de quienes podían estar en la tentación de quedarse en sus casas el 20 D. Algún voto soterrado del PP pudo despertarse. Por poner en valor el aguante en salvarnos del precipicio de este gobierno pero, y esto si que es muy de mi exclusiva interpretación, porque creo que Rivera cometió un error. Tenía todo todas las posibilidades, casos, nombres y pruebas pero fue a elegir la mas sospechosa de estar amañada y la más sucia, sacando la papela de Barcenas, y en cierta manera recuperando papel de vocero del procesado y propietario de una inmensa fortuna en Suiza, que es la que jamas explica, y acusando con ello al Presidente de algo de lo que jamas se ha encontrado, ni policia, ni fiscal, ni jueces prueba alguna.

A no ser que tenga algo preparado en la recta final con Pedro J, la bomba nuclear tantas veces pregonada, que saque al ignoto medio que ahora dirige del ostracismo, no se ha hecho favor el candidato de Ciudadanos. O al menos, a mi me lo parece. Un día, nada lejano, Rivera debatirá de tú a tú con Rajoy. Pero no era ayer todavía. Como a lo mejor puede ser mañana el que llegue de primeras dadas a la Moncloa. ¿Por qué no?. Pero a lo mejor también puede que a algunos les parezca que tiene demasiada prisa o hasta una cierta ansia si incluso de querer serlo sin siquiera quedar primero en la carrera.

 

En el asalto contra la corrupción estuvo más en cacho Pablo Iglesias pero en cualquier caso, Albert Rivera, salió anoche mejor situado de lo que entró al debate, a pesar de no tener su noche más brillante. Ganó más que perdió. Como también lo hizo Iglesias. Soraya no perdió nada ni tampoco les arrebató a estos dos ningún voto, eso tampoco ni era su pretensión conseguirlo. Pero si prosiguió, y esa es la estrategia del PP, recuperando el propio que tenían hibernando. Y hasta puede que le arañara algo, no sé si votos pero si prestigio, a Sánchez. Porque él fue el árbol del que se hicieron las astillas. Aunque el no parara de reírse cuando hablaban los otros mientras pretendía ser serio cuando proponía como panacea llevarse el Senado a Barcelona y de postre cabreaba a muchos aseverando que no se pueden bajar los impuestos. Quedó claro que él no iba a hacerlo, desde luego.

Antonio Pérez Henares( Periodista Digital )

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