EL ARREPENTIMIENTO DE ISCARIOTE

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EL ARREPENTIMIENTO DE ISCARIOTE.

Si un político pide perdón yo desconfío porque algunos de ellos , a los que me referiré a cocontinuación, más que genes tienen gérmenes , que diría la folclórica, y jamás son de fiar.

Por eso cuando ayer vi al blanquecino Pablo Iglesias con un botón de más desabrochado en su camisa y un papel en la mano leyendo una disculpa, me dije que el tipo estaba haciendo un ejercicio histórico de falsedad leninista, porque al mismo tiempo los killers de su camada practicaban la llamada justicia proletaria contra los errejonistas.

Hoy escribo sobre este asunto no porque me importe lo que les sucede a él y a sus camaradas de progrom, sino en razón de que la escena que representó el que quería asaltar los cielos y aún no ha conseguido salir de la antesala de su propio infierno, tiene más que ver con la moral judeo cristiana que con la ausencia de valores éticos que caracteriza a los illuminati.

Pedir perdón no es lo mismo que disculparse, que es lo que acostumbran a hacer los políticos cuando han metido la pata hasta el corvejón y se ven obligados a simular que están arrepentidos aunque en el fondo se la bufa el mal que han provocado.

La gente que pide perdón o ha estudiado en un colegio de curas y tiene conciencia de haber pecado, y al mismo tiempo lamenta sinceramente la faena que le ha hecho a alguien al que estima, o es una buena persona que no cree en nada pero sí en la amistad, que es una cosa muy seria.

Por eso cuando un tipo como Pablo Manuel Iglesias pone cara de compungido y lamenta estar laminando a los amigos del que dice que es su amigo, su mensaje suena a hojalata.

Hace años le pedí perdón a mi hija cuando aún era menor porque la había reprendido por algo que realmente ella no había hecho, y alguien que me vio se quedo muy sorprendido porque un hombre se disculpase con una niña.

Con esa disculpa pretendí que comprendiera que las injusticias perduran en el tiempo si la víctima no recibe una reparación, pero tengo para mí que algo así no lo puede comprender la gente que va por la vida convencida de que la maldad sale gratis.

Diego Armario

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