El cambio es el empleo, y no el nombre de las calles

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El populismo de ultra izquierda trufado con separatistas de variados pelajes, y en complicidad con el, en tiempos, partido de referencia nacional de la socialdemocracia llamado PSOE entiende, pretende y ejecuta un cambio por todos los lugares donde ha llegado al poder que consiste, a tenor de lo visto, en quitar bustos, caso de Colau con el rey emérito Juan Carlos, tomar posesión de sus cargos con las esperpénticas parrafadas y cambiar el nombre de las calles, rebuscando residuos franquistas y haciendo méritos para que les concedan la laureada progre con una gloriosa victoria en el callejero.

A mi, lo confieso. Este antifranquismo sobrevenido, cuarenta años después de la muerte del dictador me parece tan mentiroso como impostado. Ya me hubiera gustado ver a estos héroes cuando de verdad ser antifranquista lo que suponía era cárcel, palos y hasta peores cosas en vez de sillones en los ayuntamientos. En fin, que suena a lanzada a moro muerto, y uno piensa que se va hacer anti algo, por ejemplo anti Antecesor de Atapuerca porque era caníbal el tio y quedar de miedo en esta sociedad donde ya no el buenismo sino el memismo mas alucinante se impone y nos lo imponen. Porque buenistas todo, pero más aún totalitarios, prohibidores y si uno se descuida , liberticidas .

Pero eso es por lo visto y a la vista el cambio. Lo demás cosita de nada. La economía ya no interesa y en las teles del Agitprop solo se la menta para que uno de aquellos 300 profetas del Apocalipsis que cada día nos aseguraban el rescate para mañana y llevaban impresa en la frente la prima de riesgo por los 600, diga que las cifras son inventos y que no nos creamos nada. Que todo lo que digan, aunque lo reiteren y amplíen por todos los foros internacionales es un invento de Rajoy. Que esto es Somalia y que la gente se muere de hambre por las calles. Que de la sanidad, la educación, el estado del bienestar ya no ha quedado ni raspa. Ya les digo, Somalia o peor aún si me fuerzan.

Pues bien hay que decir que las cifras son hechos y valían los malos de ayer exactamente igual que los buenos de hoy y esperemos que mañana Y que aunque las cifras son frías, tras ellas hay, en este caso, rostros de personas. Hay 411.800 más españoles con empleo mas y 295.600 parados menos que el trimestre pasado.Mas de medio millón de ocupados mas y 473 mil parados menos en un año. La población activa, gente es disposición de ocuparse, ha superado de nuevo los 23 millones de personas. El numero de personas que trabajan en España se acerca ya a los 18 millones, 17,86 exactamente. Todos y cada uno tienen cara, familia, gente a la que ello compete y comparte. Como la tienen los que aún siguen en la angustia, todavía 5,1 millones de parados, todavía un 22,3% de paro.

La EPA ha sido buena, muy buena. Sin que cuelen ya las monsergas interesadas de quienes no quieren ver la realidad porque no les interesa para el mitin de mañana, o de esta misma mañana en la tele. La EPA señala camino claro y sostenido de recuperación y empleo. En buena velocidad de crucero. En camino hacia una meta, aún lejana, de reducir el paro a niveles que no sean tan atroces como, a pesar de estos avances, se soportan.

Hay razones para la esperanza y algunos hechos abundan en ello: menos familias con todos los miembros en paro, el porcentaje de jóvenes en paro desciende por debajo del 50%, que aunque sea una barbaridad pero era cuando estaba por encima, y otros aspectos, también muy significativos dejan en evidencia a una consigna hasta la saciedad reiterada consigna: El empleo a tiempo completo, la tarifa plana y las necesidades empresariales lo estimulan, ha aumentado en 539.500 personas y el de tiempo parcial, que es un 15,7% del total, otro cuento deshilachado, desciende en cerca de 30 mil.

Me alegro, pues, de estas cifras, que en este caso son una a una, personas, gente con rostro, vecinos, conocidos y hasta familiares. Me entristezco por quienes aún no lo han conseguido pero pueden, con este viento a favor, sentirse alentados a lograrlo. Y reflexiono que con esto y en esta coyuntura no es precisamente el momento de empezar a remar hacia atrás ni de pegarle fuego a nada, ni de hacer la del cangrejo ni volver a la senda de los precipicios, sino la de seguir avanzando. Hacia un objetivo posible: 20 millones de gente trabajando y cotizando. esa es la verdadera sosteniblidad de España y del estado de bienestar de los españoles. Ese es el cambio y no el de los nombres de las calles. ( Antonio Pérez Henares )

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