El Capitán Concordia

pedritou

El Capitán Concordia.

En ese ejercicio, estético pero estéril, de buscarle a Pedro Sánchez algún «mellizo» que ayude a entender la peripecia del personaje, los hay que citan a Chamberlain, al que Churchill espetó premonitorio aquello de «entre la guerra y el deshonor, habéis elegido el deshonor, y tendréis la guerra». Los hay que traen a colación a Kerenski, quien tras intervenir en la abdicación del Zar y por temor a un golpe derechista, repartió armas entre los soviets de San Pertersburgo, pavimentando el camino para que Lenin y los bolcheviques tomaran el poder.

Se me ocurre otro «gemelo» de Sánchez mucho más pedestre: Francesco Schettino. Es el capitán que en 2012, en su afán de que una novieta contemplara de cerca la orilla, acercó tanto el Costa Concordia que chocó contra las rocas y naufragó.

Alfonso Rojo ( La Razón )

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