El «ciudadano» del PSOE

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El «ciudadano» del PSOE

He de reconocer mi error. Creía que Albert Rivera quería situarse en el centro, pero cada vez resulta más claro que su objetivo es acabar con el PP y sustituirle.

No consiguió su objetivo el 20-D. Rivera pretendía un resultado similar al que obtuvo Podemos con respecto al PSOE. No soy tan ingenuo como para pensar que la política es un ejercicio refinado de la cortesía, porque es realmente una lucha sin cuartel para alcanzar el poder. No hay cuartel.

La capacidad de resistencia del PP sorprendió a Rivera y su equipo, porque esperaban un resultado histórico y se encontraron muy lejos de sus pretensiones. La estrategia de Ciudadanos se pudo comprobar a partir del resultado electoral, porque cuando tuvo la oportunidad decidió unir su suerte al PSOE.

Había un claro antecedente en los pactos tras las municipales y autonómicas donde exigió mucho más a los populares que a los socialistas a la hora de alcanzar acuerdos. Hay un Ciudadanos feroz en la Comunidad de Madrid, que ejerce la oposición de forma inmisericorde contra el PP, que contrasta con la docilidad en Andalucía, donde el PSOE ejerce el poder como si tuviera mayoría absoluta. Durante estos meses, Rivera ha mantenido una actitud muy dura contra Rajoy y sorprendió que apoyara a Sánchez en su estrepitoso fracaso en el debate de investidura, pero fue aún mayor el estupor cuando decidió mantener el pacto hasta que concluyó la legislatura más breve e inútil de la democracia. No tenía ningún sentido su continuidad tras la derrota de Sánchez, pero sirvió para visualizar que Rivera se había convertido en el “ciudadano” fiel del PSOE.

Formalmente se aseguró que el pacto concluyó con la disolución de las Cortes, pero estoy convencido de que se repetirá después del 26-J salvo que el resultado electoral lo haga imposible. La razón es que Rivera coincide con Sánchez en su deseo de acabar con el PP. Los dos buscan sumar más diputados que Rajoy para exigirle que se abstenga y Sánchez sea investido presidente. Un despropósito.

El líder de Ciudadanos quiere que sus escaños sean valiosos por lo que no le preocupaba un posible descenso si finalmente alcanza este objetivo. Los antiguos votantes del PP que se decantaron por Ciudadanos han podido comprobar que su voto iba a servir para que el socialismo recupere La Moncloa. Y es lo que sucederá a partir del 26-J si Rajoy no consigue un número suficiente de escaños que haga inviable un acuerdo entre PSOE y Ciudadanos o que impida la posibilidad de que Pablo Iglesias alcance la presidencia. Está todo muy abierto.

Francisco Marhuenda ( La Razón )

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