El colapso de la confianza

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El colapso de la confianza

Hoy les voy a hacer una recomendación.

Lean la entrevista que Ricardo de Querol le hace en El País al sociólogo polaco. Zygmunt Bauman , autor de “Estado de Crisis”, y luego cómprense el libro.

Tiene 92 años, ha vivido en Polonia y la Unión Soviética hasta que se exilió a Israel. Es un pesimista que nos habla de la crisis de la sociedad global y explica qué es lo que nos está pasando, porque el fenómeno de lo que algunos llaman el cambio es sólo una ruptura temporal de nuestro actual sistema, sin que nadie sepa cuál va a ser el siguiente paso.

Los nuevos profetas que han surgido como salvadores tampoco durarán porque hemos llegado a un colapso de la confianza y afirma que los ciudadanos “tenemos la convicción de que los lideres no solo son corruptos o estúpidos, sino que son incapaces.”

Esta tesis los iguala a todos y nos descorazona a quienes esperábamos que alguna vez – aunque fueran nuestros hijos o nietos – alguien pudiera disfrutar de una sociedad justa, equitativa,  respetuosa y respetable.

Zygmunt Bauman, premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades del 2010, no presume de saberlo todo pero sí puede acreditar una afinada capacidad de observación, y sostiene que vivimos en una sociedad en la que ya nadie puede tener certezas porque “nuestros acuerdos son temporales, pasajeros y válidos solo hasta nuevo aviso”.

Esta frase es demoledora porque describe una situación pre caótica en la que nada será lo que fue, ni nadie merece que le demos nuestra confianza. En este momento tenemos que decidir entre el pecador arrepentido y el profeta mentiroso.

Todo ha cambiado y los que estaban a favor o en contra de la lucha de clases se han quedado sin referencia, porque el igualitarismo por abajo nos ha hecho más insolidarios, incompetentes y desconfiados, y según Zygmunt Bauman “ha sido una catástrofe arrastrar la clase media al precariado, porque el conflicto ya no es entre clases, sino de cada uno con la sociedad”.

Yo no sé si los viejos tienen razón – por supuesto que todos no – pero los que como Zygmunt Bauman tienen aún memoria, capacidad de observación y análisis y sentido crítico, merecen ser leídos o al menos escuchados.

Diego Armario

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