El Comisario Iglesias

trincon

El Comisario Iglesias.

Más grave que insistir en el referéndum de autodeterminación en Cataluña, y en las demás «naciones» españolas que quieran, como propuesta irrenunciable para el pacto de gobierno con el PSOE, es, en mi opinión, el propósito de Podemos de controlar el poder. Lo dicen con descaro en los papeles que han puesto sobre la mesa, sin tapujos. El «check and balance», control y contrapeso, no es otra cosa que la voluntad de tomar las riendas de La Moncloa, convirtiendo al socialista Pedro Sánchez en rehén, perfectamente maniatado y controlado, como una mosca en la telaraña. Está claro que no se fían de él ni de su partido.

Sin ningún respeto institucional al Rey, Pablo Iglesias se erige en vicepresidente con planos poderes. Exige controlar el CNI, el CIS, el BOE y la comunicación. En la propuesta se dibuja con nitidez la abominable figura, ausente de cualquier sistema democrático, del gran comisario político. Esto sí que sería un cambio de régimen, un regreso a los tiempos más oscuros de la política española, una regresión história.

Más grave que insistir en el referéndum de autodeterminación en Cataluña, y en las demás «naciones» españolas que quieran, como propuesta irrenunciable para el pacto de gobierno con el PSOE, es, en mi opinión, el propósito de Podemos de controlar el poder. Lo dicen con descaro en los papeles que han puesto sobre la mesa, sin tapujos. El «check and balance», control y contrapeso, no es otra cosa que la voluntad de tomar las riendas de La Moncloa, convirtiendo al socialista Pedro Sánchez en rehén, perfectamente maniatado y controlado, como una mosca en la telaraña. Está claro que no se fían de él ni de su partido.

Sin ningún respeto institucional al Rey, Pablo Iglesias se erige en vicepresidente con planos poderes. Exige controlar el CNI, el CIS, el BOE y la comunicación. En la propuesta se dibuja con nitidez la abominable figura, ausente de cualquier sistema democrático, del gran comisario político. Esto sí que sería un cambio de régimen, un regreso a los tiempos más oscuros de la política española, una regresión histórica.

El candidato socialista, que tiene el mandato del Comité Federal de no sentarse siquiera a la mesa con Iglesias con vistas a la investidura si Podemos mantenía lo del referéndum en Cataluña, se ve atrapado entre el deber y la ambición. Ahora ya sabe que lo que se le ofrece por delante es un «gobierno del cambio», pero un cambio hacia los márgenes del sistema democrático con un comisario político al lado, encargado de mover los hilos.

Pero si a pesar de todas las advertencias Pedro Sánchez sigue empeñado en dejarse arrastrar por la ambición, habrá que recordarle lo que escribió Kundera: «Aquel que quiera permanentemente llegar más alto tiene que contar con que algún día le invadirá el vértigo». Es de suponer que ya habrá sentido vértigo al leer los planes de Podemos.

Abel Hernández ( La Razón )

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*