El dedo de sánchez

cargak

Al famoso dedo de Rajoy que nombra a quien le da la gana en el Partido Popular sin consultarlo con nadie , le ha salido un competidor en el dedo de Sánchez que defenestra a quien se le antoja con el el pretexto de que no son caballos ganadores.

 

 

Hace falta tener cuajo para echarle la culpa de los peores resultados electorales de la historia del PSOE a algunos candidatos y a otros no, cuando el que debería anotarse en su haber este fracaso histórico, es el Secretario General de los socialistas que esta resultando otro fiasco en la historia convulsa de este PSOE en llamas, que sigue sin tocar fondo.

 

 

Pedro Sánchez tiene el biotipo del político inseguro que vive más tiempo preocupado en mirar hacia atrás por si alguien le quiere hacer la cama que mirar hacia adelante para intentar ganarse un prestigio que no tiene.

 

 

Para él todo vale porque quiere escribir una versión falsa de su propia historia. Su mérito esta en haber ganado, en buena lid, las primarias frente a otros dos candidatos, pero su demérito está en pasar mas tiempo en cubrirse las espaldas que en reconstruir un partido que merece menos vasallos y un mejor Señor.

La penúltima de sus injustas víctimas ha sido Antonio Miguel Carmona que parece que no sabía donde se metía , que creía que la política era participar en tertulias defendiendo sus ideas, que pensaba que era suficiente ser el azote del PP o de Esperanza Aguirre para que sus compañeros pusiesen en valor sus acciones políticas, y no reparó que, después de Tomás Gómez le iba a tocar a él .

 

 

Se olvidó que en su partido se hacían ese tipo de villanías disfrazadas de necesidad. Bien lo saben otros militantes socialistas que se han ido del partido sin dar un portazo, con elegancia y discreción, pero con el alma rota por el maltrató recibido.

En la hemeroteca del Psoe abundan fotografías de los abrazos falsos que ha dado Pedro Sánchez a quienes se pensaba cargar y creo que su asignatura pendiente es Susana Díaz, aunque ésa es una pieza que le viene demasiado grande. Diego Armario

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