El día en que Sánchez se sintió importante

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El día en que Sánchez se sintió importante.

A Pedro Sánchez le pilló de improviso la oferta de Pablo Iglesias y la simultánea jugada de Mariano Rajoy de cederle amablemente el paso. El viernes Sánchez quedó descolocado, perplejo, emparedado. Pero, al mismo tiempo, ilusionado como un niño con deportivas nuevas.

Por primera vez, tras el batacazo electoral, se sintió importante, dijeran lo que dijeran los barones y patriarcas del partido, y se encandiló con el ofrecimiento inesperado del maquiavélico líder de Podemos y con la vía libre a La Moncloa que le dejaba aparentemente el astuto dirigente popular. Se había convertido en el protagonista, en el centro de todas las miradas, aunque muchas eran miradas compasivas. Por fin iba a cumplir su sueño.

Abel Hernández ( La Razón )

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