EL ESTADO EN CATALUÑA

Rajoy-Catalnya

EL ESTADO EN CATALUÑA

Por primera vez desde la recuperación de la democracia, el Estado se ha dirigido sin intermediarios a los catalanes para algo más que para cobrarnos impuestos o mandarnos a la Guardia Civil. Por primera vez el Gobierno ha comparecido con ideas, con proyectos, interpelando directamente a los catalanes, sin que se trate de un intercambio político con Convergència. Por primera vez el Estado ha asumido su presencia operativa en Cataluña con un relato propio y desvinculado de cualquier concesión a la Generalitat.

El Estado ha tardado 42 años en dirigirse a los catalanes como si también fueran sus ciudadanos. El independentismo no habría llegado nunca tan lejos si los presidentes González, Aznar o Zapatero no hubieran actuado desde el complejo en su relación con los catalanes, aceptando el papel de malos que el nacionalismo les otorgaba. Lo que la administración central ha invertido en Cataluña desde principios de los ochenta -que no ha sido poco, pese a la propaganda- ha parecido siempre un logro de la estrategia victimista de la Generalitat: el Estado era el enemigo que nos cosía a impuestos y los gobiernos nacionalistas de CiU o de ERC, los defensores de la patria que lograban recuperar parte de lo que España «nos roba» o «nos debe».

El presidente Rajoy empezó a corregir ayer tan funesta dinámica, con el anuncio de unas inversiones que no son el pago de ningún favor político sino un reconocimiento a la economía catalana y a sus necesidades para seguir liderando el progreso y la prosperidad del conjunto de España. Es fundamental que el Gobierno insista en esta interlocución positiva y constructiva, así como que cumpla con lo anunciado.

 Con su prolongada y acomplejada ausencia, el Estado ha parecido durante todo este tiempo el primero en asumir las tesis soberanistas. Hasta Franco supo relacionarse con los catalanes de un modo más directo y útil; y siempre que nos visitó le recibieron multitudes. Está bien que el Gobierno diga que Cataluña es España, pero está bastante mejor que se lo crea. Es un delirio que sea noticia que el Estado vuelva a existir en Cataluña.
Salvador Sostres ( ABC )

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