El futuro de España en manos del PSOE y de los zaparrastrosos

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El futuro de España, en las manos de los barones del PSOE y de los zarrapastrosos de las CUP.

Antonio Burgos asegura que el futuro de España está ahora mismo en las manos de los barones socialistas y de 3.000 zarrapastrosos antisistema de las CUP.

El pasado 20 de diciembre, cuando a España le tocó el Gordo de la Ingobernabilidad dos días antes del sorteo de la Lotería de Navidad y sin necesidad de niños de San Ildefonso (que son igualitos, igualitos que Errejón, el Zagal de la Beca a la Remanguillé, pero con corbata de lazo), acudieron a las urnas 25.350.447 votantes. Y votantas, claro, ¿será por igualdad? Igual da poner votantes que votantas. Y esta es la hora en que me pregunto para qué fuimos a votar. ¿Para hacer de comparsas o para hacer el carajote? ¿O para ambas cosas?.

A este paso, van a acabar con la poquita afición que hay. Me viene al pelo un poema de Manuel Machado, de Machado el bueno, el poeta, no el prosaico Campoamor pasado por la Institución Libre de Enseñanza, como definió un día Juan Ramón Jiménez a Sunmano Antonio, con las del beri. Ese conocido poema dice: «Mi voluntad se ha muerto una noche de luna/en que era muy hermoso no pensar ni querer». Esa noche de luna fue la de Nochebuena. Parecía más la cofradiera Luna del Parasceve que la de la Natividad de Cristo; o sea, con el Niño ya crecidito, con 33 años, saliendo de San Lorenzo con la Cruz al hombro para salvarnos con su Gran Poder.

En esa noche de luna del 20-D se murió la voluntad de 25.350.447 votantes. Lo que votamos, de poco va a servir. Por eso digo que están acabando con la afición. El futuro de España y de su Constitución y la Unidad de la Patria no está ahora en manos de 25 millones de votantes, sino de 3.000 asamblearios antisistema de la CUP (que significa «Candidatura de Unidad Popular», no Comisión Unida de Papafritas) y de los barones y la baronesa Susana del PSOE. De este puñadito de señores, de los barones de Ferraz y de los reunidos en Sabadell cuyos dirigentes retratados en zarrapastroso atuendo parecen talmente una rueda de reconocimiento policial:
-¿Reconoce usted cuál de estos le puso la navaja en el cuello para quitarle la cartera?.

¿Y lo de los barones? ¿Cómo el voto de un señor que eligió con todo su derecho al PSOE en el 20-D va a valer para una cosa o para toda la contraria, según en qué baronía regional del partido lo depositara? ¿Cómo los votos socialistas de Andalucía o de Extremadura sirven para defender el sentido de Estado y la Unidad de España, y los de regiones donde además el partido quedó como La Chata de Cádiz o como Cagancho en Almagro, cual Madrid, pueden ser utilizados para todo lo contrario, para pactar con los podemitas que quieren de momento acabar con el cuadro y después ya veremos cómo llegamos a Venezuela, si por barco o por avión?

En cualquier país medio civilizado, Rajoy, en vez de estar recibiendo en La Moncloa a campeones del deporte del mareo de la perdiz, ya habría sido llamado por Su Majestad el Rey para que formara gobierno como la lista más votada. Aquí, ya ven: estamos en manos de los barones socialistones y de 3.000 zarrapastrosos separatistas catalanes. No, África no empieza en los Pirineos. Lo que puede empezar como sigamos así es directamente Venezuela.

Antonio Burgos

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