El hombre del momento

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El hombre del momento

El hombre del momento es Pedro Sánchez. No hay candidato que se haya singularizado de un modo tan notable como el representante de los socialistas. No hay perfil más excitante, ni actuación que constituya metáfora tan precisa sobre un determinado estado de las cosas.

Pedro Sánchez es la parte de razón que tienen los que dicen que la política es una estafa, una fantasmada de conjuntos vacíos sin ninguna idea, pura carraca carente de cualquier sentido. Pedro Sánchez naufraga entre los trozos de una izquierda desahuciada y su incapacidad por haber definido un proyecto nuevo, o bien a la manera moderada de Tony Blair, o bien a lo bestia como Pablo Iglesias (que de nuevo tiene poco, pero ya me entienden).

Pedro Sánchez se ha singularizado en el odio, incluso mucho más que Iglesias, que inteligentemente sigue una estrategia de contención razonadora y de suavidad en las formas. Pedro Sánchez se ha singularizado en el odio al PP, un odio egoísta y mezquino, entorpecedor, empobrecedor, y que crea una confrontación inútil e innecesaria entre los dos partidos más parecidos, y que más tendrían que ayudarse, del arco político español. Su odio es tan poco inteligente, y tan atroz, que creyó que podía ser presidente con 130 diputados; y desaprovechó la ocasión de ser vicepresidente con 213. Hoy se desploma en las encuestas, y es la primera vez desde la recuperación de la democracia que el PSOE no sale a ganar las elecciones, sino a no quedar tercero. Ahora nos acostumbramos muy rápido a todo, pero mirado con algo de distancia, el ridículo que Pedro Sánchez le está haciendo hacer a la familia socialista es francamente notable.

El mal concentrado de Podemos y su avance tiene mucho que ver con estos kilómetros de desierto que le está dejando un PSOE absurdo e invertebrado, con un candidato sin ninguna idea y con todavía menos consistencia. El populismo en España crece en el hueco que le deja la izquierda razonable, que por pereza y mediocridad no ha tenido ni la valentía ni la audacia de adaptarse al tiempo presente.

Pedro Sánchez es la metáfora de esta España rabiosa, sin los deberes hechos, y que intenta suplir con odio su falta de imaginación y de talento. La España que se atasca en el guerracivilismo, y que no sólo reabre heridas sino que deja que se infecten de demagogia y populismo.

Jordi Sevilla ha dicho con razón que tendría que poder gobernar el candidato con más apoyo parlamentario. Es un buen paso en la correcta dirección. Necesitamos que un Partido Socialista fuerte y estructurado, brillante y con sentido de Estado, ponga cuanto antes orden en la izquierda y no signifique una amenaza que vuelva a gobernar.

Salvador Sostres ( ABC )

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