El juego de los ” barones ” del PSOE

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El juego de los ” barones ” del PSOE.

Salvo cargarse la reforma laboral de la ministra Báñez, no les he oído ni una sola propuesta acerca de cómo mantener el llamado Estado del Bienestar.

Han logrado en el mes que ha transcurrido desde el 20-D confundir a extraños y propios (especialmente a los suyos) y transmitir una imagen tan lamentable como escasamente patriótica y, si se me apura, nada inteligente. ¡No saben por dónde les da el aire! ¡Cuánto echo de menos la “cultura del mérito”!.

Desde hace 35 días, Emiliano García-Page dice una cosa el lunes y la opuesta en la noche del martes; Javier Lambán suelta la mano el jueves para recoger el guante al mediodía del viernes; al valenciano Ximo Puig lo mismo le da que le da lo mismo afirmar una cosa que la contraria; y la gran mirlo blanco, la andaluza Susana Díaz, dice pero no dice, amaga pero no da y, mucho menos, hace.

Na de na. Brindis al sol, disparando con pólvora del rey que es al fin y a la postre el dinero que los esquilmados contribuyentes ponen en sus manos para que se dediquen a resolver sus problemas y no dilapidarlo en querellas intestinas y en desafíos obscenos. Salvo cargarse la reforma laboral de la ministra Báñez, no les he oído ni una sola propuesta acerca de cómo mantener el llamado Estado del Bienestar sin aumentar el déficit ni cómo van a posibilitar la creación de puestos de trabajo y cambiar el modelo productivo que tanto cacarean.

No me extraña la determinación de Pedro Sánchez –independientemente o no de que haya escogido una deriva suicida- frente a los relativos “avisos” de sus conmilitones. Los conoce tanto, sabe que levantan el palo pero al mismo tiempo mueven la cola, que se los pasa al fin y a la postre por el mismísimo arco de la victoria. Sánchez sabe que si consigue que suene la flauta y logra llevarse al coleto a los ratones de Hamelin en el hemiciclo, al minuto siguiente, investido presidente y alcanzado el poder, vendrán en posición genuflexa a tocarle el batafumeiro. ¡Vaya si lo sabe!

No he leído todavía que ninguno de los cuatro senadores prestados –como si fueran ovejas que tienen que cambiarse de vagón- a las fuerzas secesionistas se haya negado a la orden de Oscar López ni que ninguno haya dejado el acta de la fecunda mamandurria. ¿De qué hablan entonces estos señores? ¿Qué peroran? ¿Qué perpetran? Tengo para mí que sólo el asturiano Javier Fernández está dando mínimamente la talla. Por lo menos está callado y lo que tiene que decir lo dice a la cara y dentro.

Pero si lo dijo Page recientemente. ¿Creemos que los ciudadanos son tontos? Tontos, no, resignados. Y hay mucho sectario.

En esas estamos, Sancho.

Graciano Palomo( El Confidencial )

Viñeta de #Elsacapuntas

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