El ojo ausente

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El ojo ausente.

Ester Quintana perdió un ojo en la manifestación de la huelga general del mes de noviembre de 2012. Ella dice que por culpa del disparo de una bola de goma de los Mossos, y ha ido paseando su parche y su lesión por todas las teles y radios que han querido escucharla, convirtiendo su anécdota en un alegato en contra de la Policía y de su imprescindible represión.

La señora Quintana ha contado con el apoyo de la prensa socialdemócrata, y ha sido acompañada en todas sus performances por el inefable coro de quejicas y de indignados; y su Ojo Ausente se ha convertido en la metáfora de todos los agravios. Doña señora interpuso, también, una denuncia contra los Mossos por la que pedía para ellos 9 años de cárcel.

Una huelga general es siempre un chantaje en un Estado de Derecho tan garantista como el nuestro. Lo mínimo que puede hacer la policía en huelga de estas características es disparar bolas de goma, porque educar es reprimir, y ser un huelguista, y encima manifestarse, es fundamentalmente ser un maleducado.

Pero es que además, en una de las pocas buenas noticias que hemos conocido en estos últimos meses, los enfermeros que atendieron a la señora Quintana han manifestado en el juicio, que empezó la semana pasada, que el tipo de herida que la denunciante presentaba no podía ser la de una bola de goma, por una serie de detalles técnicos que les ahorro pero que al parecer resultan bastante determinantes.

La Policía puede equivocarse y tenemos los medios para que estos errores sean reparados o compensados. Pero exhibicionismos como el de Ester Quintana están fuera de lugar y van en contra del orden y de la jerarquía.

Y por cierto, si la declaración de los enfermeros que la atendieron definitivamente desmiente estos años de terrible propaganda, ¿qué querella tendríamos que ponerle a Quintana por su deplorable tour de la denuncia falsa? ¿Cuántos años de cárcel por difundir lo que pronto podría demostrarse que fue una falsedad?

El sistema tiene que proteger a las víctimas: es cierto. Si tenemos razón los que nunca nos creímos las delirantes acusaciones contra los Mossos, mismo que la señora Quintana pide, sería justo que se lo pidieran a ella si se demuestra que mintió.

Lamento el accidente y las dolorosas consecuencias que tuvo para ella. Pero resulta intolerable la demagogia del Ojo Ausente; y las enmiendas a la totalidad a la Policía son propias de analfabetos y de resentidos. Hay que señalar que Quintana estaba en el paro cuando estos hechos se precipitaron y antes había sido gestora de actividades culturales y “llevó” el bar-cafetería de un centro cívico, dos actividades que en un país normal estarían, como mínimo, vigiladas.Quin fàstic!

En fin: que lo más probable es que todo fuera fruto de la mala suerte, o que incluso se debiera a una pedrada de los propios manifestantes, que en uno de sus múltiples y deplorables intentos de atacar a los cuerpos y fuerzas de seguridad, le propinaran sin querer un mal tanto al ojo en cuestión, hasta convertirlo en el Ojo Ausente, en esa habilidad sin igual que tiene la izquierda antisistema para convertir a la derecha y al orden en los responsables de sus inexcusables culpas.

En cualquier caso, y en cualquier circunstancia, I do declare que la policía restableciendo el orden bien vale un Ojo Ausente. Y hasta dos.

Salvador Sostre ( ABC )

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