El orgullo de ser español

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El mito indigenista de América es el primitivo semántico de la izquierda analfabeta para denigrar España y lo hispano. ¿Sabrá Ada Colau que el buen salvaje jamás existió, salvo en la imaginación de los europeos colonizadores? Ningún nativo americano se sintió indigenista, por la misma razón de que nadie se da a sí mismo un tajo para cortarse un brazo. El Inca Garcilaso, orgulloso descendiente de la realeza india y de colonos españoles, y la más alta figura literaria del siglo XVI en América, se supo americano a fuer de indio y español. No hay otra forma de ser americano que vivir en las dos tradiciones de las que habla el cholo César Vallejo en estos versos de Telúrica y magnética:

El indigenismo racista que exaltan Ada Colau, Willy Toledo, Kichi y toda la unidad anfibia de descerebrados es el germen de las dictaduras, matanzas y bochinches –el “nefasto bochinche americano”, del que habló Francisco de Miranda– que se suceden en América desde la segunda mitad del XIX, hasta Chávez, Maduro o Morales. Leer al llorado Carlos Rangel y su Del buen salvaje al buen revolucionario es muy recomendable, si quieres profundizar en ello.

El odio de españoles a España no tiene remedio, a menos que se empiece a educar de otra forma. No cuentes con buenos españoles de aquí a varias generaciones, si en los colegios siguen enseñando diecisiete historias particulares distintas, y lo único que tienen en común es la vergüenza de ser lo que somos. De una escuela así solo puede salir una legión de Adas, Willies y Kichis, y una bonita guerra zoológica por la supervivencia de roedores y carniceros. ¡Españoles, antisistemas todos! ¿Alguien trajo el hielo y los vasos? – V. Gago

Victor, Actuall ( el brief )

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