EL PASO CAMBIADO

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EL PASO CAMBIADO

Junqueras habría preferido que Puigdemont convocara elecciones autonómicas para no meterse en líos y poder ganar la presidencia compareciendo ante los catalanes como el único y auténtico independentista, y acusar de rebote a la vieja Convergència de cobarde y de traidora. También habría preferido no entrar en la cárcel, y que una vez ingresado, su equipo hubiera hallado la manera de sacarle sin renunciar a la épica independentista y acabarle de regalar las elecciones al apestado de Bruselas. Junqueras busca siempre lo mismo: obtener el máximo provecho al mínimo precio.

Hoy sabe que su épica carcelaria no le basta para frenar la envolvente del forajido y que podrían resultar inútiles sus incomodidades en Estremera. Si hace unos días sus asesores le aconsejaron que permaneciera, ahora entienden que con ello no alcanzan a frenar el efecto Puigdemont. Además, Marta Rovira ha demostrado ser una pésima candidata y ni el brindis al sol de volver a la unilateralidad evita el hundimiento de ERC en las encuestas.

De este modo, los mismos que le aconsejaron quedarse, hoy creen que sería más últil en libertad y pudiendo hacer campaña, como lo prueba el hecho de que en su recurso para salir ha sido más explícito acatando el artículo 155, la legalidad, y renunciando a la unilateralidad, de lo que lo fue en su declaración ante el juez Llanera una vez el Supremo asumió el caso.

Pero hay algo con lo que ni Junqueras ni el catalanismo contaban y es que tanto el Gobierno, la Justicia y en general el Estado han dejado de actuar permanentemente acomplejados por la pretendida superioridad moral del independentismo o por la amenaza -fantasma, como pudimos comprobar tras la aplicación del artículo 155- de la agitación callejera y de la secesión súbita, por lo que podría muy bien ser que las medias tintas con que hace seis meses cualquier tribunal se habría conformado no le sirvan en la actualidad ni doblemente cargadas y caiga sobre él y sin ninguna piedad todo el peso de la Ley, como les suele suceder a los que cometen la locura de desafiar a un Estado sabiendo además que no tienen ni la más remota posibilidad de ganarle.

Salvador Sostres ( ABC )

viñeta de Linda Galmor