EL PESADO

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EL PESADO

Don Pedro se postula otra vez a secretario socialista ignorando como buen laico que el undécimo mandamiento de la ley de Dios prohíbe ser pesado. Su peripecia acelerada recuerda, sin violencia ni sangre, la aleya del Corán que reza textualmente: «Allá de donde os hayan echado, volved y matadlos a todos».

Don Pedro «el pesado» puede matarnos a todos, pero de aburrimiento. De él cuentan que en la cancha de baloncesto era un voluntarista, que son los peores encestadores, dejándolo todo al fuelle, e ignora que solo Winston Churchill renació de una catástrofe política. Los peores denuestos los recibe de sus correligionarios, y es que su hoja de servicios a la socialdemocracia está emborronada de personalismo, derrotas electorales históricas, sangría de militantes, irrelevancia internacional, falsedades…

Martín Prieto ( La Razón )

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