El principio del final del PSOE

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El principio del final del PSOE.

Esto constituye una primera conclusión del comité: más que nunca, Pablo Iglesias tiene a Sánchez, y por añadidura al PSOE, cogido por el gaznate. Algún miembro de la Ejecutiva alega que esto no es nuevo, que es así desde el 20-D. Otra cuestión, ésta paradójica, es que a Pablo Iglesias tal vez no le apetezca nada que un Sánchez desesperado le acepte las condiciones impuestas en la ya famosa rueda de prensa arrogante posterior a las consultas en Zarzuela. A Iglesias podía convenirle más llegar a unas nuevas elecciones habiendo traspasado al PSOE la responsabilidad en el fracaso del falaz «pacto de progreso». Por eso hizo una propuesta concebida para no ser aceptada. Sólo que Sánchez es capaz de aceptarla. Eso y el traspaso al ISIS de Granada, si se lo piden.

Lo que hizo Sánchez, en preparación del acercamiento a Podemos, fue tomar a la militancia como rehén. O, mejor, como munición personal, pues la arrojará encima de cualquier barón -o baronesa- que se atreva a cuestionar un proyecto de poder escorado al populismo que venga legitimado por la consulta a unas bases que no hacen el mismo análisis que las Casandras felipistas ni se sienten igual de humilladas que Susana por las lecciones que les da Iglesias mientras les invade el hábitat electoral. «A ver quién tiene huevos de decir no a lo que vote la gente», dijo un sanchista. De eso se trataba. De crear los «círculos socialistas» para que Sánchez los azuce contra el que traiga otra idea que no sea la de expulsar a «la Derecha» ahora que es posible. Lo que nadie sabe es cómo se podrá gobernar con el engendro que va a cobrar vida artificial con más costurones que Frankenstein.

( ABC )

Viñeta de Agustín Muro

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