EL PROGRESO

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EL PROGRESO

El progreso siempre cobra sus tributos, incluidos los de aquellos que se resisten a su llegada, y a su capacidad de transformación. No hay nada más difícil, y al mismo tiempo más trascendente, que saber adaptarse a los cambios. De lo contrario, te pueden llevar por delante. Esta conclusión es aplicable a cualquier orden de la vida: desde el político al tecnológico, pasando por el ámbito personal. Nos tocan tiempos de grandes metamorfosis y de grandes contradicciones.

Queremos energía barata, pero no aceptamos las nucleares. Queremos reinventar la democracia, pero no admitimos que nos disputen el liderazgo dentro del partido. Queremos derechos, pero no deberes. Queremos privacidad, pero jaleamos el estriptis digital. Queremos igualdad en el trabajo, pero no aceptamos acabar con monopolios como el de los estibadores. Tal vez el progreso real consista en abrazar todo aquello que nos hace mejores, incluidos los inconvenientes propios de todo avance. El futuro es de aquellos que sepan amoldarse a esa enorme mudanza.

El Astrolabio ABC

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