El PSOE de Sánchez circula como el bólido bronquítico de Fernando Alonso

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El PSOE de Sánchez circula como el bólido bronquítico de Fernando Alonso.

Todos sabemos, y en Ferraz más, que el PSOE de Sánchez circula como el bólido bronquítico de Alonso. Corre el riesgo de ser adelantado por Toro Rosso, la coalición comunista de Iglesias y el gran Alberto Garzón (un fenómeno, el único político europeo que defiende la satrapía de Maduro). La implosión del socialismo moderado es una desgracia, para el PSOE y para España. Los socialdemócratas andan alicaídos en toda Europa, porque su gran idea, el Estado del bienestar, ya la comparte el centro-derecha y no tienen otra. Pero además la izquierda se ha visto forzada a ejecutar recortes como los conservadores (ahí están, machete en ristre, Tsipras Manostijeras y Hollande, los paladines contra «el austericidio»).

La crisis socialdemócrata se agudiza en el PSOE por su afición a dispararse en el pie. Paga todavía su alarde de incompetencia en el zapaterismo y, sobre todo, su felonía en la defensa de España. La empanada federalista, que no es más que hacerles el caldo gordo a los separatistas, no vende un peine e irrita a miles de exvotantes socialistas que son patriotas españoles. Como guinda, la buena planta de su actual líder ha resultado inversamente proporcional a sus prestaciones; amén de que el hombre no cae bien, pues la arrogancia rara vez constituye el atavío de la simpatía (Mariano tampoco pita mucho, pero lo suyo atiende a cierta falta de contemporaneidad).

¡Qué viene Toro Rosso! Llamada a rebato en Ferraz. Qué acudan los cerebros de guardia: Jordi Sevilla, nuestro Keynes, y Luena, nuestro Giddens. Gran tormenta de ideas bajo el sereno liderazgo de Sánchez. ¿Y qué se les ha ocurrido? Lo de siempre: una fiesta de subvenciones imposibles de costear. Una propuesta de gasto que supone una tomadura de pelo en un país que acaba de firmar su peor dato de deuda pública en un siglo, que ha laminado la hucha de las pensiones y que está apercibido por la UE por desbordar el déficit (en parte debido al desmán autonómico y en parte porque Mariano aflojó en 2015 por interés electoralista). Sánchez quiere dar una salida a los 2,7 millones de parados de larga duración. Es loable. ¿Y cómo lo va a hacer?: contratando a dedo como funcionarios durante dos años a 217.000 desempleados, lo que costaría 2.600 millones en ese período, parte de un plan total bienal de 6.600 millones (por ubicarnos: cuando Rajoy suprimió una extra a los funcionarios ante una emergencia nacional se ahorraron 4.000 millones).

Sánchez dejaría temblando las arcas públicas a cambio de dar una solución eventual a solo el 8% de los 2,7 millones de parados de larga duración. Para nada arregla el drama. Pero casi lo peor es la filosofía que revela su propuesta: el PSOE, y no hablemos ya del neocomunismo televisivo, no asume que la solución al empleo solo puede darla la economía privada. El futuro de un país radica en crear más empresas y atraer inversión, no en la anestesia de emergencia del subsidio. Pero da igual. Al fin y al cabo, estamos en una España que tiene como alcaldesa de su capital a una señora que se ha cepillado el mayor proyecto inmobiliario del país, que arreglaba además un enorme solar desangelado, porque ve nuestro futuro económico… ¡en las churrerías!

Luis Ventoso ( ABC)

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