El PSOE se tragará el pacto de Sánchez

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El PSOE se tragará el pacto de Sánchez.

Pedro Sánchez estaba decidido desde el minuto uno a pactar con Podemos, con todos los podemitas de los más diversos pelajes y con todos los separatistas que se le pongan a tiro. Le da igual el precio, las consecuencias y la conclusión. El poder, la Moncloa es lo que importa. Es lo único que importa. Esa es ya una evidencia palmaria y todo lo demás es farfolla y palabrería. Vestirán la mona un poquito de seda pero casi ni eso. La obscena felonía, con alevosía y nocturnidad, de entregar cuatro senadores a los secesionistas catalanes para que en vez un grupo –que tenían sumando sus escaños- tuvieran dos y el doble de dinero y altavoces es una prueba de lo dicho. Ahí se empieza a pagar la compra de una abstención necesaria.

Con Podemos sucederá algo parecido, unas palabritas de Iglesias diciendo que lo del Derecho a la Secesión, llamado de “Decidir” , lo de expropiar la soberanía nacional al conjunto de los españoles, como que lo pueden dejar un ratito sin mencionar y con eso bastará. Ya lo tienen hasta hablado. Pelillos a la mar y punto. Solo hay que oír a las terminales podemitas: están locos por la música y en absoluto les interesan ya las elecciones anticipadas. El PNV, en esto, es el único que no hace trampas. A ellos les interesa. Lo dicen claro. El pacto , que no es ni a cuatro ni a cinco, con izquierda Unida, sino a 30 o mas con ERC , CDC y las siglas de la ensalada de Podemos, está cocinado. Solo falta el detalle de aderezarlo.

Queda implatarselo al Comité Federal del PSOE. Empezarán a servirles el guiso el día 30 ¿Y saben lo que les digo?. Que se lo comerán con patatas, que aceptaran que el engendro es un Gobierno “progresista para España” y que refleja la “voluntad de cambio” y hasta habrá quien salga diciendo que hacen un sacrificio por el país y dan un ejemplo de dialogo. Que ellos son capaces de dialogar con todos. Buenos con todos los separatistas y con la extrema izquierda. Con quienes eso si no pueden hablar, su “religión” se lo prohíbe es con quienes representan a 7,2 millones de españoles, un partido de derecha, si, pero constitucional y democrático, homologado en Europa y en el mundo. Pues bien con ellos no. Con quienes quieren cargarse la constitución y la unidad de España sí y corriendo. La linea roja de Sánchez no es España, ni su bienestar, no es su unidad, ni los derechos constitucionales de los españoles. Su única línea roja real es el PP y su único horizonte el poder a cualquier precio. Que es algo que ya lo ha captado hasta Albert Rivera que empieza a comprender que ellos también serán arrojados a las tinieblas exteriores y que una vez conquistado el poder Sánchez y sus arracimados lo consideraran un enemigo a exterminar.

Y se preguntarán ¿Por qué van a entregarle el poder a Sánchez estas gentes independentistas y anticonstitucionales?. Pues porque les conviene más que nada. Ya lo decía Mas y ya se percatan de ello en Podemos. Un Sánchez, con 90 exiguos diputados, con su ambición obcecada del poder, es un chollo para sus designios. Lo tendrán a su merced y harán de el una marioneta. Lo sostendrán encantados porque serán ellos quienes en realidad gobiernen. Así los separatistas podrán seguir avanzando hacia la secesión sin que nadie les aplique la ley y así los de Podemos podrán poner en marcha sus delirios. Que España se va al garete y que los españoles podemos vernos de nuevo ante el abismo económico y al borde de la quiebra, eso es cosa que ahora nadie quiere ni mentar. Sánchez se hará otra foto con una bandera de España gigante, tras haberla vendido por sus “lentejas”, y las terminales mediáticas cuando esto se empiece a ir por el desagüe ya encontraran a quien echarle la culpa.

A cualquiera menos ellos porque ellos jamás tienen responsabilidad ni culpa en nada. Ellos son los buenos. ¿Cómo van a hacer nada malo?. Y cuando de aquí a no mucho, y si lo anterior se consuma, comiencen a retornar los infartos económicos, de nuevo a galopar la perdida de empleo, cuando Europa se aterre ante nuestro desvarío y cuando comience el crujir de dientes, de nuestros dientes, verán como de ello Sánchez y su banda de insensatos no han tenido ni un ápice de culpa en ello. Y quienes se lo permitieron y consintieron, menos. Ah! Y los españoles, de memoria bien reciente, ayunos los volveremos a creer como parvos.

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