El PSOE sólo sabe decir…NO

pedroysusi

El PSOE sólo sabe decir… NO

De su Comité Federal del sábado tan solo ha podido extraerse una conclusión: En lo único que está de acuerdo el PSOE es en decir NO y a lo que se ve y parece en ese NO está contenido su programa y propuesta unitaria. Más allá de él, no hay un partido, hay un potaje. Una olla que lleva recociéndose desde hace ya muchos años y a la que le queda cada vez menos caldo y menos garbanzos.

El NO del PSOE ha sido lo único que han podido ofrecer a su militancia, a sus votantes y a la ciudadanía. Un NO que refleja una situación cada vez más penosa y cada día se pudre y se enquista más. Y hasta el propio NO resulta ni siquiera firme. Pues se asegura, tras su proclama, que se pasará a la OPOSICION. ¿Pero como pueden pretender ser oposición impidiendo la existencia de Gobierno?. También niegan la aterradora, para ellos, posibilidad de volver a las urnas pero no parecen querer comprender que pueden ser los causantes, en grado cercano a la exclusividad, de que ello se produzca. Su pretensión de hacer, ya no dos, sino tres cosas contradictorias entre ellas, y al mismo tiempo, refleja hacia el exterior lo que es un interior de revoltijo absoluto. Por mucha sordina que le pongan, que cada vez le ponen menos y el griterío alcanza proporciones de gallinero con el zorro a punto de colarse por la gatera.

Antes del comité federal ya fue el akelarre y tras los 50 turnos de palabra se alcanzó el frenesí. El PSOE no es ya un proyecto unitario, global para toda España, dejó de serlo con Zapatero, pero ahora hay algo aún peor, ni siquiera tiene ya una estrategia común para alcanzar el poder. Cada uno parece ir por un lado, atender a un interés personal y circunscrito aldeanamente a su territorio. El interés general un ectoplasma recurrente pero que suena cada vez más a mera declamación impostada y de cumplimiento ritual, se contradecía con todos y cada unos de sus hechos. Pero es que ni siquiera, dejado de lado el patriotismo, prevalecía el patriotismo de partido.

Ni eso está quedando. O eso parece. Eso es lo que aterra a los veteranos, a los consules y a los legionarios que lo construyeron: que ni hay sentido del bien patrio pero tampoco existe ya el patriotismo del PSOE. Cada cual busca una supervivencia propia, a meses vistas, sin más alcances que salvar el cargo y el pellejo político y ello se hace obscenamente palpable en el sanedrín de Ferraz, en proceso de desguace, donde Luena no se habla ya ni con Sanchez, Hernando tampoco con Luena y todos ellos no soportan la intromisión continua y constante de la asesora exclusiva, y excluyente, del todavía líder socialista, su mujer, convertida en la “primera dama” socialista, amarrada a esa ambición, a esa imagen y que ha acabado por dinamitar el propio núcleo duro de Sánchez.

La utilización mediática de los Borrel, Robles o Sevilla ha quedado en pantomima y ahora estos huyen espantados de la deriva de las que pudieran señalar como responsables. Porque no lo han sido. No les han dejado tocar bola. Y que decir de José Enrique Serrano, el cerebro, un hombre de Felipe Gozález, en la sombra al que aún le quedaron fuerzas para cortar el enésimo disparate de la noche electoral, cuando Sanchez, con las encuestas, y a pesar de ser sorpasado exclamó que “¡sumamos!”y que posteriormente hubo de actuar de nuevo, cuando ya contados los votos y sin sorpasso pero en ruina creciente de escaños y a dos millones y medio de votos de Rajoy, pretendía salir a ofrecerse de nuevo como candidato. Porque hasta ahí llegó su obcecación y ceguera.

Que siguió dejando atónito a su Comité Federal ante el cual, y tras un pertinaz, clandestino y huidizo silencio de dos semanas, no realizó ni la más leve sombra de autocrítica por los resultados, vendiéndolos incluso como un éxito porque Podemos nos les había superado. La tormenta desatada después se cebó especialmente en este pétreo sí, pero cada vez más huero y estéril enrocamiento .

Lo que ayer escenificó el PSOE fue algo lamentable. Para ellos, pero también para todos nosotros. Para España. Porque es preciso que el partido que ha gobernado 21 años España, que tiene en su habe una contribución inestimable a su modernidad y progreso (también tiene sombras, pero sus luces no puede negarlas nadie) no puede seguir por ese camino de autodestrucción y desmembramiento. No puede y además ahora, salvado un verdadero mach ball, no por méritos propios (olvidan parece que han seguido bajando en votos) sino por demerito y trastazo de quien le venía a los alcances, Podemos, tienen una inmejorable ocasión de reconstruirse, de volver a sus orígenes y principios, de comenzar desde la oposición a trazar su alternativa y poder volverlo a ser de Gobierno como debe hacerse, ganando unas elecciones, y no perdiéndolas cada vez por más distancia.

Pero para estar en la oposición, como primera fuerza, como interlocutor primero, ha de hacer Gobierno y nadie les pide, no que lo propicien ni faciliten, sino que no lo impidan. Y ese Gobierno ha de ser encabezado por quien ha ganado holgadamente las elecciones. No hay otra. Eso o vuelta a las urnas y entonces a lo peor si se da, por hundimiento propio, ese sorpasso del que se han librado, amen que don Mariano esta vez se les va ya de largo, largo, largo.

Puede que al menos esto último va siendo asumido por los que todavía ven más allá de sus narices y piensan en algo más que en mantener la silla hasta mañana. Puede que en realidad lo piensen casi todos y hay que enténderles también a ellos que necesitan tiempo para vestir el muñeco e ir pasando del solo NO a uno más en minúscula que permita la única salida practicable. Puede que eso al final, cuya demora también les afectará, como castigo a una pantomima ante lo inevitable, lo que ocurra. Pero el PSOE seguirá teniendo un problema implacable, crispado y corrosivo: Pedro Sánchez.

Antonio Pérez Henares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*