El Psoe…sigue en llamas

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El Psoe…sigue en llamas.

Yo no sé si los pueblos y sus organizaciones caminan solos hacia el desastre o si necesitan a un flautista que los conduzcan al mar donde se ahogan, pero sería muy fácil eximir de toda responsabilidad a los ciudadanos que se dejan engañar por un dirigente político torpe o sectario, así que para no pecar de simplón – que para eso están otros pecados más agradecidos – diré que cada uno tiene lo que se merece.

Cada vez que me pregunto sobre cuál es la razón de que llevemos tanto tiempo en un viernes de dolores tiendo a echarle la culpa del desastre que vivimos y que nos espera, a la mala cabeza y peor corazón de quienes nos conducen por esa vereda, pero al final no tengo más remedio que reconocer que, de la misma forma que hemos sufrido otras plagas a través de la historia, hoy nos toca soportar algunos males de los que somos responsables.

El sabio pueblo español es una de las frases más tontas que con frecuencia dicen los políticos en nuestro país al día siguiente de las elecciones.

Ni el pueblo es sabio ni tampoco la mayor parte de nuestros políticos son inteligentes, y los resultados de las elecciones son el producto de muchas voluntades individuales que no siempre están inspiradas por el deseo del bien común.

En los próximos días podemos darnos un importante batacazo colectivo porque hay bastante gente en nuestro país que está dispuesta a darle una patada al tablero donde están las fichas del parchís  con el fin de fastidiar a los otros jugadores.

Esta realidad no es un síntoma de un cabreo temporal sino consecuencia de un cambio de paradigma social y político, que es algo que antes se llamaba revolución.

Para mí el síntoma más grave es el riesgo de que el partido socialista acabe siendo – como ya ocurrió hace décadas en Italia y hace menos tiempo en Grecia- una formación irrelevante, sin influencia y marginal.

Cuando la izquierda socialdemócrata es superada por la izquierda radical, antisistema, anti europea e irresponsable, la democracia se resiente, y ese riesgo debería haberlo calculado no sólo el PSOE sino también el PP, que no puede sentirse satisfecho de la actual situación electoral de los socialistas.

Lo que está sucediendo en nuestro panorama político es lo que quieren una parte significativa de los electores, que desencantados, cabreados o convencidos, están protagonizando una ruptura del propio sistema de valores y de convivencia que hasta ahora compartíamos.

Las encuestas más recientes certifican el sorpasso de Podemos al PSOE y no tengo muy claro si esos datos que sitúan a los socialistas como tercera fuerza política nacional se deben a los méritos de Pablo Iglesias o a la torpeza de Pedro Sánchez, porque en la política como en la vida uno debe encontrar su sitio, y el PSOE hace tiempo que dejó libre ese espacio.

Resulta difícil entender el empecinamiento de los diversos dirigentes de Ferraz en abandonar el espacio político en el que su partido dominó el mensaje y el poder en España, porque no hay que olvidar que el PSOE es la organización que más años ha gobernado nuestro país.

La historia de los últimos años explica la situación a la que ha llegado el partido socialista y sería injusto quitarle ese mérito a Zapatero que, aunque se fue de rositas, es el titular de los derechos de autor de esta debacle, y además ha creado escuela porque su actual sucesor en la Secretaría General trabaja por ser su mal imitador. El Psoe sigue estando en llamas.

Diego Armario

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