El puente de los suicidas

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En Barcelona hay suicidas vocacionales que en vez de tomarse una pócima de veneno o de colgarse de una soga, convocan una y otra vez elecciones y , en vez de ganarlas, van de fracaso en fracaso hasta la derrota final , y me da la sensación que allí no tienen un buen puente desde el que lanzarse al vacío.

En cambio aquí en Madrid – donde estamos los que robamos a Cataluña – tenemos el Viaducto de Segovia, situado en la calle de Bailén que durante años fue el lugar elegido por la gente que quería acabar con su vida, porque ofrecía unas oportunidades singulares para estrellase, con elegancia, contra el suelo.

La caída era espectacular y además podía ser observada por los curiosos que, se apostaban pacientemente en sus inmediaciones con la esperanza morbosa de no perderse el espectáculo.

Hoy en día eso ya no es posible y, los que quieren acabar con su vida, tienen que buscarse otra forma y otro lugar porque se han puesto en el puente unos cristales blindados que impiden acceder a él.

Planteada la metáfora diré que a estas horas todo el mundo habla, comenta, analiza e interpreta los resultados de las elecciones de ayer domingo en Cataluña, pero en este momento a mí, que tengo debilidad por los perdedores, solo me sale fijarme en Artur Más.

Reconozco que no siento ninguna pena por él – entre otras razones porque los felones jamás me inspiraron conmiseración- pero tampoco me merece ningún respeto intelectual porque ha demostrado que se ha suicidado políticamente, con una soga construida con varios tipos de espartos, sin darse cuenta de que eran, sus propios socios contra natura, los que la habían tejido.

La de Artur Más es la historia de un mediocre que se empeñó en liderar un proyecto contra la mitad de los ciudadanos de su pueblo apelando a sentimientos   de odio y ¡vive Dios! que lo ha conseguido, porque ha dividido a la sociedad catalana y lamentablemente , muchos tendrán que emigrar fuera de la que es su tierra.

Artur Más ha acabado su carrera política y el drama que él – con ayuda de otros muchos – ha provocado entre los catalanes, lo administrarán con mano de hierro sus socios coyunturales, porque un hombre de derechas de toda la vida con cuentas en Suiza y muertos en el armario, no puede esperar que le perdonen sus pecados, la gente de izquierda o antisistema que le ha acompañado en esta aventura.

Así que no lamento que a estas horas estén preparando su muerte política los que hasta hace unas horas celebraban con él una victoria ficticia, porque ,lamentablemente en Cataluña, ayer perdieron y perdimos todos, y no me refiero al resultado electoral , que también .

Diego Armario

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