EL QUE A MOCIÓN MATA…

guiño

EL QUE A MOCIÓN MATA….

A moción muere. “Pedro Sánchez se ha convertido en presidente del Gobierno a través de una moción de censura. Y a través de una moción de censura será descabalgado”, me decía ayer un dirigente de Ciudadanos que se caracteriza por su moderación. Para numerosos ciudadanos resulta absurdo que se pretenda gobernar con 84 diputados. Por mucha política de imagen que se haga, tras las orejas del presidente y sus ministras, asoma la necesidad de los hechos. Una veintena de los partidos y agrupaciones que votaron a Sánchez en la moción de censura no lo hicieron por considerarle el mejor sino para escabechar a Mariano Rajoy.

Seguramente el líder socialista sabe ya que algunos de los que le respaldaron se la tienen jurada. Y eso asfalta el camino que desemboca en elecciones generales anticipadas. El flamante presidente lo que desea, según su entorno, es agotar la legislatura gobernando a golpe de decreto. Piensa que resultará muy difícil la elección por la actual Cámara de otro candidato.

Sin embargo, los expertos con que cuenta Ciudadanos lo tienen claro y lo susurran a los oídos de los que trabajan en el desescombro del Congreso de los Diputados. Albert Rivera aspira a plantear cuanto antes, incluso durante el otoño, la moción de censura presidida por un peso pesado -suena el nombre de Javier Solana– con el compromiso de que se celebren elecciones generales a los dos meses de ser nombrado presidente. Se trataría de hacer una operación puramente instrumental para evitar la fragilidad extrema en la que se debate ahora la política española.

Hasta Podemos podría colorear la operación. Lo que pretendía Pablo Iglesias era demostrar que era posible desarzonar a Rajoy de su cabalgadura monclovita. Contra todo pronóstico, lo ha conseguido. Es el líder podemita quien ha movido las riendas de las cabalgaduras parlamentarias, quien ha muñido sabiamente el apoyo de una veintena de agrupaciones.

El pueblo español se quedaría atónito ante una nueva moción de censura y despreciaría todavía más a la clase política. Pero no se puede desdeñar la operación que se susurra para quebrar a Pedro Sánchez. El líder socialista está cerdeando ya con los secesionistas catalanes. No parece fácil que le salgan las cosas bien porque el gran negocio en Cataluña es, hoy por hoy, el independentismo con su interminable pesebre de subvenciones y prebendas.

Luis María Anson ( El Mundo )