El último abrazo de Mas Fagin

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Mas es el viejo Fagin que introduce a Oliver Twist en el hampa y Oriol Junqueras un chico con menos instinto para la virtud que el protagonista de la revolucionaria novela de Dickens.

Mas Fagin sabía que su partido no estaba limpio y por ello quiso disolverlo en la candidatura unitaria y refundarlo a costa de ERC, y de personajes tan queridos en el mundo independetista como Lluís Llach, Carme Forcadell, Pep Guardiola o Muriel Casals. Si Fagin es el viejo cínico que hace creer a los niños que les protege, y que es para ellos como un padre, cuando en realidad les convierte en delincuentes, vive de sus hurtos y les abandona a su suerte si alguna vez caen en desgracia; Mas se ha hecho el héroe sacrificado de la independencia de Cataluña cuando fue él –mucho antes que el PP– quien recortó con Zapatero el Estatut que había aprobado el Parlament a cambio de que los socialistas, que luego incumplieron su promesa, le garantizaran la presidencia de la Generalitat, que es lo único que le interesa y le ha interesado.

Mas ha querido pasar por el padre del proceso cuando no ha hecho más que extorsionarlo, como Fagin a Oliver, para vivir de él, y de este modo no se atrevió a convocar el famoso referendo, y enredó a los independentistas de buena voluntad con aquella vergonzosa pachanga llamada participativa; y finalmente ha preferido esconderse tras las faldas de la causa, aunque sea al precio que la causa sea derrotada, por no dejarse de aferrar al poder tal como Fagin nunca dejó de aferrarse a sus relojes robados.

http://www.abc.es/espana/20150831/abci-opinion-sostres-cataluna-201508301916.html

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