El verano en que Garzón e Iglesias le «robaron» las ideas al viejo PCE de Anguita

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El verano en que Garzón e Iglesias le «robaron» las ideas al viejo PCE de Anguita.

Tania, Alberto, Pablo y Amanda se van de vacaciones en septiembre de 2013. Queda poco para que se celebre la Asamblea Regional de IU de Madrid que quieren ganar pero que pierden por 17 votos. El asalto a IU y al PCE tendrá que esperar. A la vuelta de meses se celebrarán las elecciones europeas y Cayo Lara no quiere encabezar esa candidatura y dar un paso atrás como coordinador general.

De los cuatro jóvenes e íntimos amigos, la menos ambiciosa es Amanda Meyer (hija del eurodiputado de IU, Willy Meyer). Terminará, entre acusaciones de nepotismo, en la Junta de Andalucía como secretaria general de Vivienda en tiempos del pacto PSOE-IU. Pero sus tres compañeros de viaje –Tania Sánchez, Alberto Garzón y Pablo Iglesias– deciden entonces que el tiempo que han compartido los dos chicos en las Juventudes Comunistas les tiene que servir para agazaparse hasta que el PCE de José Luis Centella sea doblegado cediendo cuadros, ideas y programa a «la nueva izquierda» que integrarán IU y la incipiente Podemos.

Para ello, solo hay que aguardar a disolver la organización de IU-Madrid (lo lograrán a principios de 2015), una de las federaciones más potentes de España, y colocar al frente de la coalición a Alberto Garzón, asesorado en materia de comunicación por su amigo Pablo Iglesias. Desde Andalucía, cuentan viejos dirigentes de IU, Julio Anguita reverdece sus ideas populistas de aglutinar en un frente de izquierdas todo el voto que rechaza al PSOE.

Aunque los enemigos de Anguita en IU aseguran que «no es comunista sino que su perfil populista tiene ribetes joseantonianos», la hoja de ruta que trazan en 2013 Iglesias y Garzón, al calor de la crisis económica y la multiplicación de escándalos de corrupción del PP, recupera todas las recetas del marxismo que alumbró el siglo XIX y cristalizó en el XX: control estatal de los medios de producción, intervencionismo económico, nacionalización de la banca, reestructuración de la deuda, subida de impuestos a las clases medias, nuevos tributos para las empresas, dirección política de los medios de comunicación públicos y auditorías ideológicas a los privados, eliminación de la declaración de Bien de Interés Cultural para las corridas de toros, sin olvidar el derecho de autodeterminación.

El que fuera alcalde de Córdoba, que el viernes aseguró que «somos comunistas con matices, pero no lo ocultamos», en referencia a sí mismo, a Iglesias y a Garzón, intenta antes de las elecciones del 20 de diciembre de 2015 que su viejo sueño fragüe en una alianza entre sus dos «ahijados políticos» para resucitar el programa del viejo comunismo, con el que él consiguió llegar en 1996 a la cima de IU, con 21 escaños. Sin embargo, lastensiones internas que vive Podemos, avivadas por el sector de Íñigo Errejón que aboga por un discurso transversal y no marcadamente de extrema izquierda para aprovechar la indignación ciudadana por los recortes, impiden que el pacto llegue a tiempo para los comicios de finales del año pasado.

Mientras Garzón diluye como un azucarillo la coalición en Podemos, el malestar entre los militantes y cuadros dirigentes de IU es cada vez mayor. De hecho, han elaborado un documento al que ha tenido acceso ABC, en el que denuncian que «un grupo reducido de IU ha decidido concluir el proyecto que dio vida a esta formación en 1986. Concluye una operación que, auspiciada desde el PCE por José Luis Centella y en IU, por Alberto Garzón, ha expulsado a cinco mil afiliados y ha acabado con nuestra identidad».

ABC

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