ELLOS LO SABEN

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ELLOS LO SABEN

Tanto Artur Mas como Xavier Trias, exalcalde de Barcelona, saben cómo se ha financiado Convergència y que la agenda judicial no tiene nada que ver con la política, como quedó demostrado cuando diferentes y escandalosos registros de sedes del PP relacionados con la trama Gürtel se llevaron a cabo durante el último periodo electoral.

El victimismo del independentista perseguido sólo se lo creen los fanáticos que llenan las manifestaciones y vacían las urnas, como cuando en 2012 Mas quiso adelantar las elecciones para obtener los 6 escaños que le faltaban para la mayoría absoluta y, por culpa de los primeros casos de corrupción que empezaban a afectarle, acabó perdiendo 12.

Mas sabe a qué empresarios ha pedido ayuda, cómo y a cambio de qué, y Trias sabe que Mas ha usado las arcas del ayuntamiento de Barcelona para pagar favores políticos, sobre todo relacionados con algunos medios de comunicación. También lo sabe Colau, que en lugar de “abrir las ventanas de esta institución podrida”, tal como prometió en su campaña electoral, pactó con tales medios sus particulares tarifas. Que ahora diga que incoará no sé qué expedientes informativos forma parte de la pantomima donde se enjuagan la vieja y la nueva política.

Tal como los tripartitos de Maragall y Montilla no rompieron con la dinámica convergente sino que la aprovecharon en su favor, aunque con mucha menos gracia y provecho, porque hasta en esto fueron unos ineptos, Colau y su demagogia populista naufragan en las mismas moquetas en las que Convergència solidificó su poder.

Como todos los partidos relevantes que tienen su origen en la Transición, lo que queda de Convergència tuvo y tiene problemas de financiación resueltos de las más irregulares maneras. Eso sí, aunque no se trate de hacer competiciones, hay que reconocer que el entramado convergente es el más sofisticado, el mejor engrasado y el más eficiente, con la familia Pujol en el centro, y con Mas y su carrera política como principales beneficiarios de los últimos años, de modo que no va a ser fácil conseguir las pruebas para fundamentar las más que razonables sospechas e incluso evidencias.

Pero nadie puede dudar de que, por mucho que lo nieguen, Mas y Trias lo saben todo y su vida política no se puede separar de la trama, ni entenderse sin ella. De todos modos, es muy poco probable que ni el expresidente ni el exalcalde den la cara, y dejarán que otros ardan por ellos, como Francesc Sánchez, un hombre de una integridad irreprochable que ni se ha llevado un solo euro ni se ha aprovechado de nada. Es lo mismo que harán con la independencia, que aun sabiendo que es imposible, mandarán a la infantería a jugarse lo que no tiene repuesto.

Salvador Sostres ( ABC )

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