Encerrados a pan y agua

encerrados

Encerrados a pan y agua.

Si, yo afirmo, que los partidos políticos con representación parlamentaria han demostrado que no tienen ninguna sensibilidad y que los votantes les importamos una higa, no me desvío un ápice de la verdad.

Si a eso añado que debería resultarles muy costoso su comportamiento, tampoco mentiría, y si finalmente propongo que cuando algún día haya un nuevo parlamento se elabore una ley que impida y penalice que se repitan situaciones como las que estamos viviendo, habríamos encontrado la solución.

La experiencia de los cónclaves sirve para aprender qué es lo que hay que hacer cuando quienes deben elegir a un gobierno se empecinan en sostener el desacuerdo eternamente.

En el siglo XIII, después casi tres años sin que llegasen a ningún consenso sobre la elección del nuevo pontífice, los ciudadanos de Viterbo encerraron a pan y agua a los cardenales para que se pusieran de acuerdo y eligieran a un Papa, y además durante los días del cónclave no cobraron sus pagas.

Algo así habría que hacer con los diputados mientras que no elijan a un candidato a la presidencia del gobierno, y ha sido UPyD , con buen criterio, quien ha propuesto que si se tienen que repetir las elecciones, los trescientos cincuenta diputados del Congreso sean consecuentes además de honrados y devuelvan el dinero cobrado durante estos meses, para que esos miles de euros se destinen a fines sociales.

La formación magenta, que lideró Rosa Díez y que hoy no cuenta con ningún escaño, dice con razón que ” los partidos con representación parlamentaria han tomado el pelo a los españoles durante estos cuatro meses y han estado centrados en sus intereses simulando que hacían si hacer nada, sin otra intención que ganar adeptos, perjudicar al adversario político y tratando de lograr sacar ventaja en la campaña electoral ininterrumpida que padecemos”.

Cada día, desde que se celebraron las anteriores elecciones, los diputados han estado sin ganarse el jornal y los hemos mantenido con dinero público , como a chonchos bien alimentados, para que ocupasen su tiempo en seguir haciendo campaña electoral.

Está visto que en España hay que meterse a político para tener un trabajo seguro porque en cualquier empresa privada estos trescientos cincuenta empleados habrían sido despedidos por ineptos.

Diego Armario

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