Esperando que suene la campana

tocando

Esperando que suene la campana.

Solo existe una posibilidad de que no vayamos a elecciones. Y no sería un milagro. Sería una catástrofe de grandes dimensiones. Porque lo único que puede evitarlas es, y lo tengo bien confirmado, que Sánchez rompa con Ciudadanos, acepte entregar vicepresidencia y parte del poder a Podemos y admita la abstención de los separatistas. Eso es lo que hay y como, incluso aunque Sánchez ya descabellado quisiera, tal cosa no parece que le dejaran hacer en su partido, pues significaría su destrucción a corto plazo amen de una traición en toda regla a los propios acuerdos de su Comité Federal, a elecciones vamos.

Pero no crean que ha sido el asunto de la connivencia con los separatistas lo que ha alejado la posibilidad de un Gobierno de tales características. No. Eso ya lo tenían engrasado y podían haberlo camuflado para hacerlo tragable. ¿O es que hay alguien que se crea que el regalo de 4 escaños de senadores para que los secesionistas pudieran tener dos grupos era un gesto gratuito? ¿O es que hay alguien todavía subido en el guindo que crea que en la reunión con Puigdemont y en la “encubierta” con Junquera no hablaron del asunto? ¿De que hablaron entonces?¿De coger caracoles o de buscar colmenillas, las ricas setas primaverales? . Homs ya se ha encargado de contarlo sin hacerlo pero haciéndolo. Podemos se lo había propuesto sin anestesia y el PSOE se lo insinuó con cataplasmas. Y ellos, los independentistas, además, estaban locos por la música. Un Sánchez peor que débil, investido con tales mañas y con su apoyo, sería un monigote sometido a sus designios y a la voluntad . compartida en este caso con Podemos, de conseguir el reconocimiento del derecho de autodeterminación, de “decidir” que dicen, untándolo de vaselina, pero clavándoselo a España en el mismísimo corazón: la soberanía nacional.

Donde ha encallado todo ha sido en el reparto del poder. Sánchez quería, eso ha sido en verdad lo único no discutible, su sillón, pero además también quería las sillas. Su pretensión a la que Podemos se ha negado, con sus cinco millones largos de votos, es a que hicieran, como tantas veces hicieron el PCE e IU, de criados y báculo del PSOE, a llevar a don Pedro a la Moncloa y luego que los dejaran fuera de la casa y los pusieran en la caseta del perro. Eso, tan sencillo y pedestre, es lo que ha pasado. Y en ello tiene razón Iglesias y que se deje de milongas Luena. Si quiere Pedro ser presidente, bien lo sabe, ese es el coste. Y ese precio, descubierta además la trampa con los secesionistas ya no parece posible que se lo dejen pagar a Sánchez

O sea, que a elecciones, que me parecen ya no solo inevitables sino convenientes y necesarias. Hay quien habla todavía de pacto en el descuento y sobre la bocina. No parece ni siquiera viable. Y si hubiera alguna duda nada más hay que ver la que han liado con los cargos de la Mesa de la Diputación Permanente del Congreso. A Podemos lo han dejado fuera. Es un hecho y es revelador que quien ha pilotado la maniobra ha sido el PSOE con el apoyo de Ciudadanos. El PP ha dejado hacer y Errejón e Iglesias se subían por las paredes. Así, el que puede ser el último acto de una legislatura fallida y esperpéntica les venía de perlas para escenificar su relato. Pero en realidad en lo que andan es preparando una de sus bien trabadas representaciones masivas y con fecha evocadora y emblemática: el 15-M. les viene de perlas en su calendario y su campaña. Que ahí estamos esperando tan solo que suene la campana.

Antonio Pérez Henares ( Periodista Digital )

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*