Espinar, a la calle

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Espinar, a la calle

Está tardando demasiado en presentar su dimisión y en retirarse de la primera línea pública. Ramón Espinar el especulador, como le ha llamado Cayo Lara, ex coordinador de Izquierda Unida, debería abandonar su escaño en el Senado. Si no lo hace por él, que lo haga por su padre, al que tan agradecido está.

Cuanto más se empeñe en continuar, más se rebuscará en las circunstancias de su rentable operación (30.000 euros) apoyada financieramente, según él mismo, por su abuela, su madre y su padre, quien por aquel entonces era consejero de Caja Madrid, la entidad que le concedió el crédito a la Cooperativa Vitra, constructora de los pisos de referencia. ¡Ojo con eso!

Sé que la coherencia es la cualidad menos común entre las filas de Podemos.

Iñaki Zaragüeta ( La Razón )

 

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