FEMINISTAS DISIDENTES

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FEMINISTAS DISIDENTES

Esto sí que era imposible de imaginar cuando yo tenía veinte o treinta años y recibía miradas de sospecha en los foros feministas por mi barra de labios roja y mis tacones. Tantos años después, sigo en el feminismo disidente, pero por razones bastante diferentes. Ahora, parece que las barras de labios y los tacones han sido aceptados, sobre todo, después de que las marcas de ropa más caras y las actrices millonarias de Hollywood hayan convertido el feminismo en un concepto chic. Eso sí, en estos últimos meses, porque todavía hace tres o cuatro años algunas de las feministas que nos llamaron traidoras a las contrarias a la huelga del 8-M me pusieron de vuelta y media en Twitter por escribir sobre mi bolso Gucci en un artículo de «Mujer Hoy». O sea, algo hemos avanzado con Jennifer Lawrence y compañía al frente del feminismo chic, ya no te insultan por un Gucci.

Ahora te descalifican, y te colocan de nuevo en el feminismo disidente, por cuestionar una huelga convocada y dirigida por el feminismo de extrema izquierda. Con el sorprendente apoyo de mujeres inteligentes de centro-izquierda. Una conocida escritora justificaba este fin de semana su apoyo al 8-M de las radicales porque ella había ido a la manifestación con su propio manifiesto. Que es como apoyar una manifestación feminista convocada por Marine Le Pen con las reivindicaciones de la extrema derecha y hacerlo con tu propio manifiesto, mental, claro está.

Pero ninguna de las que acudió a las manifestaciones del 8-M se sumaría a una convocatoria de Marine Le Pen, por muy feminista que fuera, esa es la cuestión. Sí a una de la Comisión del 8-M, dirigida por feministas de simpatías podemitas como Justa Montero. El populismo de extrema izquierda está perfectamente aceptado en España, tanto como para ir a movilizarte contra el capitalismo y el liberalismo con «tu propio manifiesto». Seguro que tampoco Justa Montero imaginó jamás esto, que Hollywood, Chanel y compañía la convertirían en un icono chic.

«El feminismo exige», dicen las que nos llamaron traidoras a las críticas de la movilización. Será el feminismo de Justa Montero. O el de Hollywood. O el de las feministas que se desnudaron en las escalinatas de la catedral del Buen Pastor en San Sebastián contra el obispo Munilla, y que, a falta de una película de Hollywood, se desnudan en la calle, o mejor, delante de una iglesia, o en una capilla universitaria, como Rita Maestre. Otras muchas feministas discrepamos de la huelga del 8-M y de sus bases ideológicas. Ni iremos a una manifestación dirigida por Marine Le Pen ni a una dirigida por la extrema izquierda española.

Y seguiremos de nuevo en la disidencia, preguntándonos, por ejemplo, cómo es posible que los medios izquierdistas jaleadores del 8-M, «The New York Times», entre ellos, se entusiasmen cinco días después con la actriz porno “Stormy Daniels” y su numerito mediático contra Trump. Para poner a las mujeres en su sitio, debe de ser, es decir, enseñando las tetas. Y sin una palabra de protesta de sus periodistas que pedían respeto e igualdad para las mujeres hace tan sólo cinco días.

Edurne Uriarte ( ABC )