FERIA, MAMBO Y ” FAKE “

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FERIA, MAMBO Y ” FAKE ”

La independencia era una feria. Empezó con música de porrón en Sant Jaume, perola alegría se fue disolviendo en grupitos, charcos y sueño, como en las discotecas. TV3 hacía un bonito montaje a cámara rápida con el gentío, igual que ésos de la construcción de un puente o del día de un girasol, pero quedaba la bandera española en la Generalitat como en una plaza de toros. El sábado, todo volvía a la normalidad. El 155 estaba allí aunque nadie lo viera, como un ovni.

La revolución no había movido ni a los barrenderos. Y Puigdemont no sacaba la república al balcón, sino que La Sexta lo sorprendía de vinos por Gerona. Parecía que sólo había heredado un mesón. En realidad, se estaba despidiendo como un novio que se fuga: era la Operación Tintín, aunque él es más aquel Tristón de Leoncio el león.

Puigdemont hizo el ridículo en Bruselas hablando idiomas como los taxistas y queriendo convencer cobarde y miserablemente al mundo de que España es una dictadura de toreros con tricornio. Parecía Jimmy Jump. A su vez, Santi Vila, que saltó antes de la DUI, se postulaba con un elegante cinismo de traficante (“cambio de rumbo”), olvidando todo su ardor por el procés (se lo recordaron en TV3, donde no fue tan moderado). Ante la “república fake” (Esther Palomera) sólo queda el neopujolismo. Pero el PDeCAT busca ahora más su supervivencia que la cordura.

El jueves encarcelaron a medio Govern y volvieron las manifas con lágrimas de cera. Y el estribillo de los presos políticos, que Ferreras le refutaba a Tardà: “Usted es independentista, y republicano, y no está procesado”. Jordi Évole, de luto en El Hormiguero, era el paradigma del catalán no independentista afectado de adolescencia democrática severa: “No sé qué conocimiento de Cataluña tiene la juez Lamela para pensar que el encarcelamiento de Junqueras es positivo”.

Ése es su mundo, y en él quizá tengan unos días más de mambo, de feria con toboganes de banderas. Pero la cárcel y la ley están ahí de verdad, con su certeza de hospital, y la república es tan fake como la barba postiza que no lleva Puigdemont, o que lleva en la cabeza. Acatamiento del 155 en el mundo real, fuerte apache de niños en Bruselas, algún payaso asesino asustando por la calle, esperar elecciones, y vuelta a 2015. O a 2003. Eso era la independencia. Y la resistencia.

Luis Miguel Fuentes ( El Mundo )