Fidel Castro dice adiós

fidelp

Fidel Castro dice adiós

No le queda mucho tiempo y él lo sabe, por eso Fidel Castro ha vuelto a aparecer en público para que nadie  olvide  que tiene el récord de los discursos interminables de todos los dictadores de habla hispana.

En el mes de agosto, si aún vive, se convertirá en nonagenario que a día de hoy mantiene su condición de recalcitrante, porque lo único que ha sido capaz de cambiar durante todos estos años  ha sido su antiguo traje militar verde oliva por un chándal hortera, que es el nuevo uniforme de los dictadores latinoamericanos.

A su edad  tiene memoria pero simula amnesia, porque si algún día hace balance de sus más de 50 años de Presidente de Cuba, debería recordar que durante su mandato ordenó fusilar a demasiados compatriotas y a otros los encarceló o no les dejó salir de la isla y huyeron por el mar arriesgando sus vidas.

Su hermano Raúl, que nunca fue un barbudo, aunque se resiste a renunciar a los principios y las prácticas de la revolución que les llevaron al poder,  niega que existan presos políticos en la isla  o que a veces sean apaleadas en la calle las damas de blanco,  pero ha sido capaz de cometer el sacrilegio político y contra revolucionario de recibir a Obama en la isla, como si fuese un papa negro.

Los Castros son muy longevos y él sabe que vivirá para ver una Cuba distinta cuando esté retirado y se compre un chándal.  Ese día Fidel le maldecirá desde la tumba y le llamará traidor,  porque si existe algo que los dictadores no soportarán es que alguien se atreva a dinamitar su obra.

Cuba, que durante un tiempo fue un lugar de referencia antiimperialista para quienes odiaban con toda su alma a los yankees y que bajo el eslogan de “Patria o muerte” sufrió un bloqueo económico que solo lo padecieron los ciudadanos de a pie , porque la dirigencia se fumaba un cohíba sin que les faltase  de nada,  superará  la pesadilla de cien años de soledad y tristeza, después de haber tenido la mala suerte de haber enlazado, sin solución de continuidad, a un tirano de derecha y a otro de izquierda.

Diego Armario

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*