FIN A LA MÁQUINA SECESIONISTA

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FIN A LA MÁQUINA SECESIONISTA

Una de las múltiples e importantes tareas que deberá desempeñar el Gobierno cuando, finalmente, entren en vigor las medidas derivadas de la aplicación del artículo 155 de la Constitución será desmantelar la amplia y engrasada «administración paralela» que han creado los nacionalistas catalanes con el único fin de alimentar el independentismo. La Generalitat ha mantenido y desarrollado durante años un complejo entramado de departamentos, organizaciones, fundaciones y entes dedicados en exclusiva a difundir, promover y fomentar el movimiento secesionista en Cataluña, cuya financiación dependía del erario público.

Esta maquinaria independentista, ideada para desafiar al Estado de Derecho y avanzar en la culminación de su particular y disparatada utopía, trabajaba por y para el nacionalismo, persiguiendo con ello una concreta finalidad partidista, marginando así a la mayoría de la población e ignorando por completo el interés general de los catalanes, que es el principio básico que debería guiar la actuación de los responsables políticos. Y todo ello haciendo un uso arbitrario e interesado del dinero de los contribuyentes, además de generar una nutrida red de clientelismo político de la que se beneficiaban personalmente los propios independentistas.

Sin embargo, el Gobierno dispone ahora de la oportunidad y las herramientas legales necesarias para desmontar este aparato de propaganda y adoctrinamiento político, ya que podrá destituir a sus dirigentes e incluso aprobar la extinción de dichas entidades y organismos públicos, una vez que el Senado otorgue luz verde al 155. La función del Ejecutivo no solo ha de limitarse a restablecer la legalidad y garantizar el marco constitucional en Cataluña tras el golpe independentista, sino que también debe eliminar la estructura que ha posibilitado su desarrollo.

ABC

viñeta de Linda Galmor