Gente esdrújula

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Gente esdrújula.

Las personas, al igual que las palabras, pueden ser agudas, llanas o esdrújulas y a mí las que menos me impresionan son las de más de tres sílabas con acento en la primera, porque me parecen artificialmente excesivas.

Vivimos tiempos esdrújulos y casi todo tiene tinte escatológico, porque quienes se han erigido en líderes presumen de ser unos exégetas del futuro cuando en el fondo no pasan de ser unos inútiles de un presente dramático.

Son unos histriónicos que en sus momentos oníricos, imaginan que imitan a los próceres, hoy inexistentes, de la antigua política pátria, y no lo consiguen porque la sabia diosa que reparte el conocimiento y la gracia, no les dotó de esas cualidades óptimas que convierten en hábiles a los indígenas del conocimiento y la ética.

A más de uno de estos estúpidos les daría un síncope si al despertar de su patológica ensoñacion se mirase en un espejo y se enfrentase a la trágica y al mismo cómica realidad que tienen frente a sus ojos, pero su vida es tópica y su conciencia ínfima.

Si en un inimaginable momento lúcido fuesen capaces de realizar un esfuerzo mínimo para merecer un aplauso entusiástico de un nada exigente público, tal vez consiguieran un inmerecido minuto de gloria, pero la triste realidad es tozuda y la esperanza, en estos casos , es vácua.

Yo prefiero a la gente aguda o llana, porque las personas esdrújulas que quieren ir por la vida de exégetas, dando lecciones de ética, ofreciendo un rostro angélico, arruinandonos los momentos lúdicos y entristeciendo nuestra conciencia más íntima , solo me sugieren un comentario cáustico.

Diego Armario

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