Golpe y cursilería

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Un dirigente golpista puede ser muchas cosas, pero no un cursi. Para preparar, plantear y llevar a cabo, con triunfo o derrota, un golpe de Estado, la figura del golpista es necesaria, y la cursilería nace, crece y se sostiene desde la innecesariedad. Un golpista cursi es como un lago sin agua, una primavera sin flores, un barco sin quilla o una Carmena sin bolso, es decir, un contrasentido.

Y Mas es cursi. Y además de cursi, el principal responsable de un previsible golpe de Estado, que de esta guisa, golpista, lo ha definido Alfonso Guerra.
Se han escrito muchos ensayos en torno al cursi, lo cursi y la cursilería. Ramón Gómez de la Serna, entre otros. «Lo Cursi» de Gómez de la Serna es divertido, ameno e ingenioso. Pero Ramón no acierta al desnudar la innecesariedad y convertirla en cursilería..

Alfonso Ussía ( La Razón )

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