GOLPISTA INTERPUESTO

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GOLPISTA INTERPUESTO

El títere de ventrílocuo que será investido mañana presidente de la Generalitat es una versión histriónica del fugado Puigdemont, con menos pelo en la cabeza y menos educación.

En cualquier otro momento o cualquier otro país Joaquim Torras, «Quim», no habría pasado de ser un oscuro diputado obediente a la hora de apretar el botón o un mediocre «community manager» especializado en insultar a través de las redes sociales, como viene haciendo desde hace años con mensajes tipo «los españoles solo saben expoliar» o «vergüenza es una palabra que los españoles hace años que han eliminado de su vocabulario». Quien carece de argumentos para defender su posición o simplemente defiende una posición indefendible suele recurrir a estas tácticas de acoso y derribo, muy propias del nazionalismo (con zeta) supremacista y excluyente

En algunos lugares, como el País Vasco, el derribo se llevó a cabo hace tiempo por la banda terrorista interpuesta, mediante tiro en la nuca o coche bomba. En otros, como la Cataluña actual, el acoso se practica de manera sistemática e implacable desde las instituciones autonómicas, con cargo a los presupuestos y ante la impotencia cómplice de los órganos obligados a defender el orden constitucional pisoteado.

En cualquier democracia que se respetase a sí misma el discurso de investidura escupido por el tal Torras el sábado lo habría inhabilitado para optar al cargo al que aspira. Porque aquello no fue el relato de un proyecto de gestión, sino una sucesión de amenazas. Una enumeración detallada de iniciativas políticas abiertamente contrarias al ordenamiento jurídico vigente. La confesión orgullosa de una serie de delitos en grado de tentativa, cuya consumación supondría el fin de las libertades que aún conservan los catalanes leales a la Carta Magna(cada vez más recortadas) y la ruptura de la unidad consagrada en su artículo II.

En cualquier otro periodo de nuestra historia, con la única excepción de los mandatos de Zapatero, semejante desafío habría sido respondido por los distintos poderes el Estado con medidas destinadas a ponerle fin de inmediato. Los partidos constitucionalistas habrían cerrado filas. El Ejecutivo habría tomado la iniciativa, el Legislativo, legislado con urgencia, y el Judicial, actuado para sancionar el intento de quebrar el espinazo de nuestra nación a base de hechos consumados las más de las veces impunes.

Isabel San Sebastián ( ABC )

viñeta de Agustín Muro