Guillotinando

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Guillotinando

Se ha consumado. La acción esperada. La gran cuchilla triangular ha caído por el armazón de madera para alcanzar el busto del hasta ahora molt honorable. Es su condena. No. Sólo ha bastado con observar el rictus del presidente en funciones, Artur Mas en la atolondrada, provocadora y precipitada sesión de investidura de su testaferro Carles Puigdemont para certificar que no pasa por su mejor momento. No. Queda patente que en absoluto ha dado un paso elegantemente al lado o atrás para facilitar un sprint independentista: ha sido arrojado por el balcón.

Quién sabe si para la Historia quedará la estampa de un Xabier Arzalluz o un Juan José Ibarretxe a la catalana. Porque no es el único (¡en absoluto!), pero es el gran artífice de un fracaso colectivo.

Alfonso Merlos ( La Razón )

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