HACIA LA HUELGA GENERAL

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HACIA LA HUELGA GENERAL

Al olor de las próximas elecciones, los partidos políticos han olvidado el bien general y se dedican solo a defender los intereses partidistas. Miserable espectáculo. Como Rajoy carece de mayoría en el Congreso, puede barruntarse que sus proyectos legislativos, salvo alguna excepción, entrarán en dique seco. Y que se desencadenará una tenaz agitación social en la vasta operación de acoso y derribo que se está preparando.

Uno de los dirigentes empresariales más sagaces de España me decía que está próxima la huelga general. Es la contribución de los sindicatos al acoso contra Rajoy de todos los partidos: PSOE, Ciudadanos, Podemos y agrupaciones secesionistas de vario pelaje. El régimen se desmorona pero los partidos políticos están a los suyo. Y lo suyo es ganar las elecciones autonómicas y municipales, primero, y, unos meses después, las generales. Se juegan el pesebre de una clase política a la que algunos caracterizan por la corrupción cuando su rasgo fundamental es la mediocridad.

Los hombres de Estado, al estilo Felipe González, han pasado a la Historia. Los dirigentes actuales, casi sin excepción, se mueven en sus capillitas, hacen repicar sus campanarios y se contemplan con delectación el ombligo. Los vientos de fronda amenazan la unidad de España, y no solo en Cataluña, pero a los dirigentes les preocupan las manifestaciones de mujeres o de ancianos, caladero de votos que es necesario mimar, como hizo ayer Rajoy en el Congreso, si se quiere participar tras las elecciones en el festín de los cargos públicos, de los despachos suntuosos, los automóviles de alta gama y el reparto de prebendas para parientes, amiguetes, enchufados y paniaguados. Los partidos políticos se han convertido en gigantescas agencias de colocación.

El radicalismo de izquierdas sabe que además de bloqueos parlamentarios, manifestaciones y divulgación de noticias falsas a través de las redes sociales, nada como una huelga general para fragilizar las posiciones gubernamentales. Es la gran tradición de la ultraizquierda. Y en eso están, estudiando la fecha más favorable. La huelga general se prepara con perfiles salvajes para hacer el mayor daño posible. El pueblo español contemplará cómo se desangra, una vez más, este país que, tras la Transición, encontró el rumbo certero, hoy despedazado. La imprevisión caracteriza a muchos de nuestros dirigentes. Y en política, imprevisión y decadencia son sinónimos.

Luis María Anson ( El Mundo )