Heridas y fantasmas

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Heridas y fantasmas.

Ay la nostalgia! Ay ese sentimiento de anhelo, siquiera por un momento, de un acontecimiento pasado. En absoluto tiene por qué ser una sensación negativa, o de frustración, o conllevar la tristeza y la melancolía. Pero en el caso de los socialistas (¡y con qué fervor ahora los podemitas!) rayamos la auténtica obsesión.

Con la colocación de banderas tricolor en los ayuntamientos de Cádiz o Valencia, Kichi y Ribó no han pretendido sino rescatar, tras un símbolo y una enseña, un discurso falsario: el que dicta que España, con la II República, atravesó una etapa de incuestionable esplendor democrático, de profundo respeto a las libertades individuales, de desarrollo pleno de las voluntades de un pueblo. ¡Ojalá hubiera sido así !

Alfonso Merlos ( La Razón )

 

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