Hijos de un dios menor

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Hijos de un dios menor.

He guardado silencio durante estos días sobre la situación que vive el partido socialista porque cuando escribo intento dar más importancia a los datos que a las impresiones y por eso he evitado sumarme a la orgía desenfrenada de quienes se excitaban con la sangre salpicada que manchaba los cristales de la calle Ferraz.
No es propio de gente de bien refocilarse en el mal ajeno ni tampoco es muy inteligente, entre otras razones porque casi siempre esas desgracias acaban por salpicarnos a todos, y yo por razones personales y políticas he entendido siempre que un partido socialista con sentido de estado es imprescindible para que mi país funcione en paz, en convivencia y por una senda de progreso.
El día que en España vuelva a convivir civilizadamente y sin odio entre la gente que vota a la derecha con el personal que vota a la izquierda y viceversa, habremos recuperado la posibilidad de hace grande a este país.
Pienso que algunos no veremos ese momento porque hay muchas costuras que coser y demasiados hooligans empeñados en romperlas. Las heridas están abiertas y tardarán más de una generación en cicatrizar, por eso surgen en política personajes como Pedro Sánchez que en el fondo es un hijo de un dios menor, llamado José Luis Rodríguez Zapatero.
Zapatero tenía un principio político en el que inspiraba toda su acción de gobierno y que se resumía en la siguiente frase: “Los enemigos de mis enemigos son mis amigos”.
Con este argumento dirigió durante ocho años este país e hizo escuela entre los suyos, pero al menos yo le reconozco el mérito maquiavélico de su proyecto. Tenía cristalino cuál era su objetivo y a él se dedicó: regresar a las dos Españas porque sabía que esa conciencia cainita estaba latente y no resultaría complicado resucitarla.
Pedro Sánchez ha querido imitarlo pero le faltaban tres cosas que sí poseía su político de referencia: un proyecto, inteligencia y ganar elecciones.
No es justo echarle la culpa de la actual situación del Psoe a alguien como Sánchez que ha sido una anécdota en la centenaria historia de este partido. Sería injusto robarle los derechos de autor del actual descalabro del partido socialista a un Rodríguez Zapatero cuyo máximo mérito actual es el de haber conseguido la confianza de Nicolás Maduro.
En el año 2011, cuando publique el libro “El Psoe en llamas”, un socialista al que entrevisté para escribir ese ensayo, me dijo :
“ La historia de Zapatero, salvo que la escriba un amigo, no se podrá estudiar en el futuro como un tratado de filosofía política sólida. Lo que más claramente ha caracterizado la acción política de los gobiernos de José Luis han sido las decisiones cargadas de ideología con un calculado efecto mediático.”
Hay herencias que algunos familiares se niegan a aceptar cuando el difunto se las ha dejado con cargas fiscales imposibles de pagar, pero en el Psoe mientras la casa ardía discutían quién debía ser el presidente de la comunidad de vecinos.
Diego Armario

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