ICETA EL BAILÓN

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ICETA EL BAILÓN

Marta Rovira ha demostrado que en política también se puede tener encefalograma plano y que en Cataluña los independentistas de Esquerra Republicana tienen un banquillo muy pobre porque la han puesto de número dos, detrás de Oriol Junqueras, que tampoco es la alegría de la huerta.

Tal vez por eso esta mujer, muy dada a llorar por las esquinas y a ser contumaz en sus falsedades, le ha reprochado al líder del PSC Miquel Iceta  que baile en mítines o programas de televisión mientras que Oriol está en la cárcel.

¡ Regardez la gilipolluá, que diría el desaparecido Tip!

En el fondo  de este reproche subyace la cochina envidia porque Iceta es un tío simpático que baila con gracia y de forma desinhibida,  y que si hablas con él , sin  grabadoras ni cámaras, acredita mucho más sentido común que su jefe “el guapo”, del que dice que no es su tipo.

Sus compañeros  de partido no querían elegirle como secretario general  del PSC porque escaseaba en las virtudes que en política se les exige a los  líderes,  y los  asesores de campaña que por lo general son unos cantamañanas que discurren sobre el valor de los aspectos inmateriales de la política, pensaban que un señor calvo, regordete  bajito y gay no podía seducir a un electorado de hombres recios, y mujeres apasionadas, pero una vez más se han equivocado.

Miquel Iceta  aporta una buena cabeza, sentido común, responsabilidad de estado y conocimiento de la Cataluña que algún día voto a los socialistas como opción preferente. Sólo tiene un defecto , como casi todos los políticos catalanes,  que acaban barriendo para casa aunque en otras escaseen los recursos.

Pero en un momento como el actual – no nos engañemos – es importante que todas las fuerzas constitucionalistas tengan un buen resultado en las elecciones del día 21 de Diciembre, porque cada voto que reciba Ciudadanos, PSC y PP en Cataluña es un voto menos que tienen los independentistas.

Eso lo sabe hasta Marta la llorona, y por esa razón pretende reprocharle a Miquel Iceta que baile mientras un delincuente político está en la cárcel.

Es cierto que si fuese al revés Oriol no bailaría… ¿Se lo imaginan?

Diego Armario