ICETA NO ES BIRGITTE

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ICETA NO ES BIRGITTE

Miquel Iceta no es Birgitte Nyborg, la protagonista de Borgen, la serie danesa que se ha convertido en objeto de culto para los obsesos de la política cuando se sientan frente al televisor. Pero él , que no lo sabe, aspira como ella a convertirse en presidente tras mucho maniobrar pese a que su partido quedara tercero en unas elecciones. Y no lo oculta: él mismo recurrió al ejemplo de Borgen cuando el sábado pasado acudió al «Sábado Deluxe» de Telecinco.

El candidato del PSC quiere convertirse en presidente de la Generalitat gracias precisamente a su indefinición entre los bloques constitucionalista y separatista. Aunque dice formar parte del primero por presiones del PSOE nacional, se encuentra muy cómodo con los segundos. Él era dirigente del PSC que gobernó siete años en coalición con ERC y en sus listas actuales ha presentado a rescatados de Unió para que se visualice su cercanía con los nacionalistas poco partidarios de la independencia. Experto en utilizar varias veces la palabra «diálogo» en cada frase que pronuncia, se quiere presentar como el único político-puente con capacidad para gobernar a una Cataluña dividida.

Su rival en estas elecciones no son Puigdemont ni Junqueras, sino Inés Arrimadas. En este punto Iceta se sale del guión de Borgen porque en la serie danesa Birgitte no tiene en frente a un candidato con la pegada de la líder de Ciudadanos en Cataluña. No hace falta ni mirar las encuestas para percibir que Arrimadas va a ser la primera en el bloque constitucionalista después de llevarse el 21-D a muchos votantes tradicionales del PP y a un buen pellizco de los socialistas.

Pero no se rinde en el difícil esfuerzo de comparar la política catalana con la danesa. Por eso hace días anunció que no apoyará a Arrimadas para presidir la Generalitat aunque Ciudadanos sea el partido más votado del bloque constitucional y este obtenga más escaños que sus contrarios. Aunque luego haya tenido que matizar que tampoco lo hará con un candidato independentista. Iceta quiere ser presidente de la Generalitat sin más esfuerzo que el de nadar entre dos aguas, las propias dentro del PSC y las de toda su Comunidad.

El único factor que puede auparle a ese puesto es, por difícil que parezca, el apoyo del PP. Hay pocas dudas de que Mariano Rajoy preferiría ver a Iceta en el Palacio de San Jaime antes que a Arrimadas. Apoyar al socialista en Barcelona sería la base de un buen trueque para que Pedro Sánchez le deje a él terminar la Legislatura en La Moncloa.

Curri Valenzuela ( ABC )