ICONO DE LIBERTAD EN EL ATROZ RÉGIMEN CHINO

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ICONO DE LIBERTAD EN EL ATROZ RÉGIMEN CHINO

La muerte del disidente chino Liu Xiaobo, Premio Nobel de la Paz, vuelve a poner en primer plano la brutalidad del régimen de Pekín, una feroz dictadura que pisotea los derechos humanos. Liu Xiaobo padecía un cáncer en fase muy avanzada, motivo por el que las autoridades comunistas le trasladaron de la prisión a un hospital a finales de junio, sin permitirle salir del país para tratarse en el exteriorPekín hizo caso omiso a las peticiones de organizaciones internacionales y de Gobiernos como el alemán que reclamaban ese mínimo gesto humanitario.

Las dolencias del intelectual se habían agravado por las duras condiciones de la cárcel, en la que permanecía desde 2009, acusado de “subversión” por participar en la redacción de la famosa Carta 08, un manifiesto que exigía reformas democráticas en China. Para entonces, Xiaobo ya era un relevante icono universal en la lucha por las libertades. Por lo mismo, se había convertido en una de las ovejas negras del régimen de Pekín, que le impidió en 2010 acudir a Oslo a recoger el Nobel de la Paz. Las instantáneas de la silla vacía en la ceremonia de entrega evocaban la sinrazón de las autoridades chinas, que en la última década han abierto completamente la mano en lo económico para abrazar el capitalismo, pero no se han movido un ápice en materia de libertades.

De hecho, la represión contra la disidencia ha aumentado desde la llegada al poder del actual presidenteXi Jinping, respecto al mandato de su predecesor. Hay cientos de presos políticos en las cárceles y se ha redoblado el hostigamiento contra los activistas de derechos humanos, con una terrible campaña de detenciones arbitrarias y torturas. Lo peor es la absoluta impunidad de China. La comunidad internacional no se atreve a ejercer presión sobre una potencia tan importante, haga lo que haga.

El Mundo

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