Iglesias y Zapatero cocinan al alimón el cóctel explosivo que dinamita al PSOE

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Iglesias y Zapatero cocinan al alimón el cóctel explosivo que dinamita al PSOE.

Pablo Iglesias es una calculadora electoral andante. Todo lo que dice y hace ahora obedece a pura estrategia con un objetivo por encima de todos: destruir al PSOE. Y eso pasa, como primer paso, por superar a los socialistas en número de votos y escaños. Por eso ha lanzado un misil a la línea de flotación de su enemigo:

“Zapatero es el mejor presidente de la democracia y me aconseja cuando tengo dudas”.

Lo peor es que en esta ocasión, por una vez y sin que sirva de precedente, parece que es verdad lo que dice, que el expresidente le asesora. De lo contrario le hubiera faltado tiempo para salir a desmentirlo.

Y es que la frase envenenada es terrible para el PSOE y para el propio Zapatero.

Al Partido Socialista le deja sin argumentos y probablemente sin un buen puñado de votos y a ZP le deja a la altura del betún, como un traidor a su propia formación. No hay otra palabra para definirlo.

Ya apuntó maneras el expresidente cuando se reunió en casa de José Bono con Iglesias y Errejón a espaldas de Pedro Sánchez, que se tuvo que enterar por la prensa de esa deslealtad.

Ahora, si es cierto que asesora o aconseja al líder de Podemos, la deslealtad toma otros tintes más graves y pasa a convertirse en pura y dura traición. No se puede calificar de otra manera a confraternizar con el enemigo, a dar consejos al francotirador que apunta a la cabeza de tu propio partido con la intención de abatirlo y destruirlo.

El cordón sanitario impuesto contra el PP

A España lo que le faltaba ya era eso, que el extremista-populista de Iglesias se aliara con el nefasto Zapatero. Las ideas de uno aliñadas por las del otro son un cóctel explosivo para nuestro país.

Hay quien sostiene que Podemos es hijo de Zapatero. Él fue, desde su visión sectaria de la política, el que comenzó la deriva radical del PSOE, demonizó al PP e impuso un cordón sanitario en torno a esa formación, resucitó un espíritu guerracivilista que estaba dormido y alimentó a los independentistas con disparatadas promesas.

Luego vino la crisis, el perfecto caldo de cultivo para que todas esas semillas de odio y radicalidad sembradas por ZP acabasen germinando en forma de populismo.

Primero fue el 15-M que más tarde, gracias a los dólares regados con generosidad por el chavismo, acabó convertido en un proyecto político bautizado como Podemos. El resto de la historia ya la conocemos.

La revelación de Iglesias sobre sus lazos con Zapatero sirven para atar muchos cabos sueltos. Quizás no sea una mera coincidencia que ambos hablen del terrorista Otegi con palabras indulgentes y elogiosas ni que los dos estén a partir un piñón con el régimen venezolano de Nicolás Maduro.

Tampoco que mantengan una posición muy flexible hacia el independentismo catalán. En este punto no hay que olvidar que el PSOE bajo la batuta de ZP pactó un gobierno tripartito en Cataluña con una formación radical e independentista como Esquerra Republicana.

Iglesias es Zapatero con gas y agitado, una versión de ZP, pasada por el comunismo radical, a la que le han quitado los complejos y las plumas socialdemócratas.

Eso es lo que nos espera con una diferencia importante: el socialista heredó una España a velocidad de AVE, subida en una burbuja inmobiliaria y financiera donde el dinero parecía crecer en los árboles, y tardó tiempo en destruir todo eso; Iglesias, si llega a la Moncloa, va a coger una economía que ha salido de la UCI hace poco y que puede tanto volver a florecer como regresar a cuidados intensivos en dos días si abandona el tratamiento.

Benjamin López ( Periodista Digital )

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