INCIERTO FUTURO

cintamari

INCIERTO FUTURO

El Estado ha demostrado disponer de los instrumentos necesarios para impedir un desafío de ese calibre y, no menos importante, de la legitimidad democrática y la confianza en sí mismo para aplicarlos. La comunidad internacional, en especial los socios europeos, han cerrado el paso a un proyecto como el secesionista, que además se ha revelado como profundamente antieuropeo.

La economía catalana no está preparada para digerir ese shock sin hacer sufrir a los ciudadanos graves consecuencias. Y por último, pero no menos importante, una vez más el proyecto secesionista ha demostrado que aunque sea capaz de lograr mayorías de escaños, resta y no suma desde el punto de vista ciudadano y social.

La tentación de convertir esta mayoría absoluta en combustible para el conflicto político y social está ahí. Pero lo vivido en Cataluña en estos últimos años debería disuadir a los que quieran retomar esa vía. En su lugar, los ganadores deberían hacer algo tan sencillo como aquello para lo que todo político es elegido: gobernar, desde las instituciones y dentro de la ley, a favor de la ciudadanía.

El País