INCOHERENCIAS

resister

INCOHERENCIAS

Los de la nueva política, que no necesariamente buena, esos que dicen defender a la gente, que no necesariamente a los ciudadanos, deberían plantearse trabajar un poco más su vida, y preocuparse menos por la imagen o por el último incendio tuitero. Las declaraciones se empequeñecen ante los hechos. El discurso podemita se viene desinflando desde hace tiempo. Prometían un comportamiento ejemplar y, antes incluso de llegar al poder, ya tienen la alfombra llena de lamparones.

El ejemplo más reciente es Ramón Espinar, azote de todo aquel que no piensa como él: parece que ha especulado nada menos que con una vivienda social. Y ahora que aflora el escándalo, zahiere al mensajero. La incoherencia es uno de los mayores defectos de cualquier político, pero sobre todo de aquel que basa su ascenso en el pisoteo del buen nombre y honor de su rival. Las palabras se quedan vacías y estériles cuando no las acompaña un comportamiento limpio y acorde con el relato que se articula. ¿Cuánta gente se quedó en esos años sin un piso protegido? Quien es injusto en lo pequeño, lo es en lo grande.

El Astrolabio ABC

viñeta de: José María Algar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*