El independentismo radicaliza el acoso a los ‘alcaldes de la ley’

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El independentismo radicaliza el acoso a los ‘alcaldes de la ley’

Un cartel con las caras de los 14 ediles de Lleida que se niegan a facilitar el referéndum ilegal del 1-O, entre ellos su alcalde, el socialista Àngel Ros, y un lema: “Assenyalem-los [Señalémoslos]”. Arran, las juventudes de la CUP, subieron este lunes un peldaño más en su campaña de intimidación a los alcaldes y concejales que se niegan a romper con la legalidad vigente.

No es la primera vez que aparecen carteles intimidatorios de este tipo en Lleida, pues en junio aparecieron colgados en las calles otros con los rostros de Miquel Iceta (PSC), Lluís Rabell (CatSíQueEsPot), Inés Arrimadas (Cs) y Xavier García Albiol (PP) y acompañados del texto: “Quienes niegan el democrático derecho a la autodeterminación son enemigos del pueblo. Tratémoslos como a tales”. La Fiscalía de Lleida decidió entonces abrir una investigación sobre lo sucedido.

Seis de los 14 cargos públicos del PSC, Ciudadanos y el PP que aparecen en el cartel distribuido ayer han presentado ya denuncia “a título personal” ante los Mossos d’Esquadra de Lleida. Se trata de los cuatro concejales de Ciudadanos en el Ayuntamiento, Àngeles RibesJosé Luis Osorio, José María Córdoba y Daniel Rubio; la socialista Sara Mestres y la popular Dolors López. Por el momento, el alcalde Àngel Ros no se ha sumado a la denuncia.

Dolors López aseguró sentirse “amenazada y señalada por aquellos grupos radicales que atentan contra el Estado de Derecho y contra la democracia”. “No acepto ni tolero que ningún radical me amenace, y por eso he decidido denunciarlo ante los Mossos de forma inmediata. Los concejales del PP lo que hacemos es defender la legalidad y estos radicales se dedican a señalarnos, como se señalaba a los judíos en la Alemania nazi”, se lamentó López, una de los dos únicos ediles del PP en el Consistorio de Lleida.

En la misma línea se expresó el vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, quien comparó esta presión contra representantes públicos en Cataluña con lo que sucedía en el País Vasco, donde también había “colectivos juveniles del entorno de ETA que señalaban a sus concejales, y luego esos cargos públicos tenían problemas y más que algún percance”.

Esta radicalización del acoso a los alcaldes y concejales que se niegan a saltarse la Constitución se produce después de que el propio presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, emplazara a los asistentes a un acto previo a la Diada a presionar a sus representantes municipales y decirles: “Mírame a los ojos y dime, ‘¿me dejarás votar o impedirás que vote?'”.

Además, tras la aprobación de la Ley del Referéndum y la convocatoria del 1-O, Puigdemont envió una misiva a todos los municipios catalanes dando un plazo de 48 horas para que confirmaran la cesión de espacios municipales que se usan habitualmente como colegios electorales para acoger el referéndum ilegal o hacer alegaciones que justificaran su negativa.

Precisamente Ciudadanos, tras condenar lo sucedido, recordó el papel de la CUP como “socios de Puigdemont”: “Es intolerable que señalen a aquellos que no se engloban en el pensamiento unidimensional como antidemócratas, fascistas, malos catalanes o directamente, utilicen nuestras imágenes para identificarnos como opresores por no dejar votar en un referéndum ilegal”, manifestó la portavoz en Lleida, Ángeles Ribes.

Inés Arrimadas, líder de Cs en Cataluña, pidió al PP que abandone “la escuela de los brazos cruzados” y que apoye su moción de censura en Cataluña contra Carles Puigdemont. Tras la reunión en Madrid del Comité Permanente de Ciudadanos, Arrimadas dijo que no se puede esperar a que se consume el golpe de los independentistas para intentar pararlo, y alertó de la gravedad de lo ocurrido en Lleida. “Mientras ellos nos señalan, nosotros los denunciamos ante la Justicia porque es inadmisible que nos intenten amedrentar con actos injustificables”, añadió Ribes.

Hugo Alguacil Pérez ( El Mundo )