IZQUIERDA: ECHAR A MARIANO

pedripablov

IZQUIERDA: ECHAR A MARIANO

Los cínicos -no los de la secta del perro sino los desvergonzados- piensan que la izquierda y la derecha en Europa son dos formas de contabilidad que al final tienen que cuadrar las cuentas de la señora Merkel. Todo lo demás, según ellos, es márketing. Ni siquiera siguen aquella boutade de Ortega según la cual ser de izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser imbécil. Ortega es excelso pero no tenía seguro de palabrería que le impidiera decir tontería; él mismo reconoció que el tonto no se sospecha de sí mismo y se parece discretísimo. Lo diga Ortega o lo diga Kalikatres, es casi lo mismo prometer o jurar, pero no es igual cambiar las cosas que esforzarse para que nunca cambien.

Unos monos miran al árbol y otros miran más allá del horizonte. Los cínicos de culo tostado quizás aciertan al decir que fue difícil hacer estos años atrás otra política que no fuera la de impedir la quiebra de la moneda y de la economía. También tienen algo de razón cuando opinan que luchar por los derechos humanos no sólo es bandera de la izquierda, sino de todos los partidos conservadores y liberales.

Los de Podemos y los del PSOE se disputan la marca de la izquierda y coinciden en un hallazgo o novedad: la plurinacionalidad, que no está en ninguna constitución europea. Para estudiar esa invención hay que ir a Bolivia o a Etiopía. Como en España, la izquierda del PSOE no ha pasado nunca del 15%, Pablo Iglesias dice que el debate izquierda-derecha es de trileros. Pedro Sánchez reclama para sí los derechos de autor y hay mucha gente que no cree el izquierdismo intempestivo de Sánchez.

Ya no se sabe muy bien qué es izquierda y qué es derecha. En El País han opinado ilustres ciudadanos sobre esta metafísica trascendente y apenas han aportado nada nuevo. Han balbuceado, se han evadido y han aportado poco a la humanidad en dos páginas.

Hubo un pasado de fe de carbonero en el que todo estaba claro: “¡Izquierda!, ¡izquierda!,¡izquierda!: en el cuello del mundo los dedos del proletariado”. Un siglo después, la izquierda se ha desdibujado, ya no hay disfraces para todos. Los aceituneros altivos no son de Jaén sino de Senegal, las criadas no son de pueblo sino de América del Sur y no se sabe muy bien si hay clase obrera, o quién es la vanguardia, aunque los jóvenes movilizados sigan llevando la camiseta del ‘Che‘ y tengan el Guernica en su apartamento.

Superada la ideología de Miss Venezuela, convertido Marx en un método de análisis, cuando el mayor partido del mundo -Partido Comunista de China- ha proclamado que enriquecerse es glorioso, se ignora dónde esta la izquierda; en el pasado era la jornada de ocho horas y echó los cimientos del Estado del bienestar; ahora el Mediterráneo es un campo de exterminio para esclavos. Mientras en una España gestionada por socialdemócratas o conservadores, algunos distinguidos ciudadanos piensan que izquierda es echar a Mariano y poner a Pedro.

Raúldel Pozo( ( El Mundo )

viñeta de LindaGalmor

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